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A pura potencia

Estuvo dos veces en un mismo estadio pehuajense pero no jugando sino impartiendo directivas desde el banco de suplentes hacia sus dirigidos. Sin embargo, muchas miradas se clavaban en su figura, observando sus movimientos al tiempo que muchos oídos registraban las indicaciones de ese hombre que buscaba ordenar a los suyos. Quizá lo miraban y escuchaban como para ver cuánto sabía de fútbol una figura que había pasado, como futbolista, por dos de las más grandes instituciones de América, curiosamente las dos entidades que, por ahora, son de las que más Copas Libertadores tienen ganadas: Independiente y Boca Juniors.

BARBERÓN

Alejandro Esteban Barberón -dado que de él se trata– nació el 20 de junio de 1959 en Lobería, pero quedó identificado con Tres Arroyos, porque cuando todavía contaba con 16 años de edad, fue incluido en el plantel superior del Club Huracán de dicha ciudad, donde debutó en primera en ese año 1976, cuando el equipo era conducido por Lorenzo Ceballos.

CAMPEÓN

Ese año, Huracán volvió a ser subcampeón, pero en 1977, con un Barberón asentado en primera y con la notable presencia del olavarriense Tito Alonso y del español José Ramón Palacio (luego padre de Rodrigo) en el andamiaje ofensivo, el Globo gritó campeón con un equipo que fue una máquina, conquistando 93 goles y recibiendo solo 15. Tito Alonso fue el goleador con 36 conquistas, mientras que Barberón, apodado “Cola”, marcó 24.

AL ROJO

Inmediatamente fue incorporado por Independiente de Avellaneda en 1978, cuyo cuerpo técnico del plantel superior pedía un reemplazante para Ricardo Daniel Bertoni, transferido ese año al Sevilla en una cifra récord para entonces. Es que la disolución de la exitosa sociedad Bochini-Bertoni preocupaba a todos los hinchas del rojo, al tiempo que aliviaba a sus adversarios. Barberón no era Bertoni, pero abría ciertas esperanzas de buena comunicación con el talentoso Bocha, máximo emblema del club en esos años.

EL NACIONAL ‘78

Para el Nacional de 1978, Independiente, bajo la conducción de José Omar Pastoriza, armó un gran equipo ganó su zona, superando por diferencia de gol a Vélez. La formación era: Baley, Pagnanini, Villaverde, Trossero y Osvaldo “japonés” Pérez; Omar Larrosa, Fren y Bochini; Alzamendi, Outes y Carlos Fontana, pero para los cuartos de final, el técnico le dio la oportunidad a ese pibe llegado de Tres Arroyos que, cada vez que le había tocado entrar, había cumplido. Así Barberón fue titular cuando el Rojo eliminó a Colón (Alejandro convirtió un gol clave en Santa Fe) y mantuvo su titularidad en semifinales cuando eliminaron a Talleres de Córdoba (gran equipo de aquellos tiempos). Volvió a ser número puesto en los dos partidos finales donde tras igualar sin goles frente a River en la ida, el elenco de Pastroriza lo venció por 2 a 0 en la vuelta y gritó campeón en el estadio de la doble visera.

Barberón jugó solo 6 partidos completos, pero fueron los seis de las instancias decisivas.

GLORIA INTERNACIONAL

Barberón, quien para entonces ya había sido rebautizado por todo el ambiente futbolístico como “La Porota”, se mantuvo en el rojo hasta 1982 en que emigró a Colombia, pero retornó en 1984 para alcanzar los máximos logros de su carrera: ganar la Libertadores y la Intercontinental con Independiente, donde integró un equipo inolvidable que solía formar con: Goyén, Clausen, Villaverde, Trossero y Enrique; Giusti, Marangoni, Bochini y Burruchaga; Percudani o Buffarini y Barberón.

BOCA JUNIORS

Para la temporada 1988/99 fue contratado por Boca Juniors que, en esos últimos años, venía formando grandes planteles en búsqueda de un título que no se le daba desde 1981.

Junto a Porota llegaron a la entidad xeneize grandes figuras como: Carlos Navarro Montoya, Claudio Marangoni, Juan Simón, Walter Perazzo, y regresó Carlos Tapia que estaba en Francia. La campaña fue interesante, en una temporada donde se introdujo la variante reglamentaria de 3 puntos para el ganador de cada partido, pero, en caso de empate, iría un punto para cada equipo y el punto restante debían disputarlo en una definición por penales. Finalmente, Boca concluyó segundo tras 38 partidos, aunque lejos de Independiente que fue el campeón. Barberón jugó 14 encuentros y no marcó goles. Recién en la temporada siguiente, marcó un gol a Newell’s cuando Boca venció a los rosarinos por 4 a 2. Fue su único gol con la camiseta de Boca.

Así concluyó su campaña futbolística en el profesionalismo argentino, donde disputó 232 partidos oficiales por torneos locales y marcó 37 goles.

DT EN LOBERÍA

Volvió a su Lobería natal y se hizo cargo de la dirección técnica de Jorge Newbery de esa ciudad, equipo en el que también jugó. Rivadavia de Necochea ganó el Torneo Apertura de 1992, mientras que Newbery se impuso en el Clausura del mismo año. El título de la temporada se disputó en 3 partidos finales que, al no sacarse ventaja, los llevó a los penales donde el aurinegro gritó campeón. Barberón convirtió un gol en esa definición.

Con ese título, Newbery clasificó para Torneo del Interior 1992/93 y tras superar la primera fase, llegó a la fase siguiente integrando un grupo con Villa Mitre de Bahía Blanca, Monumental de Trenque Lauquen y Defensores del Este de Pehuajó. Fue entonces en ese torneo en el que Alejandro Barberón visitó nuestra ciudad.

PARTIDAZO

El domingo 14 de febrero de 1993 Defensores del Este y Jorge Newbery protagonizaron un inolvidable encuentro nocturno en el estadio “Alberto J. Irigoyen” de la institución azulgrana, aunque en realidad se inició cuando comenzaba a anochecer, bajo un claroscuro que dificultaba la visual, porque las luces no lograban lucir a pleno al tiempo que no se disipaba la polvareda levantada en la calle de tierra ubicada tras el primero de los arcos.

En ese ambiente enrarecido, donde había que ajustar la mirada para enfocar correctamente, Defensores sacó provecho antes de los 5 minutos de juego cuando con un violento remate de Miguel Lamanna desde fuera del área, abrió el marcador porque la pelota picó y sorprendió al arquero Lucifora que no pudo impedir la conquista.

Defensores fue a liquidarlo y estuvo muy cerca. César Lamanna falló en la definición y luego Beldrío estrelló un disparo en el travesaño. Barberón buscaba desesperadamente hacer reaccionar a sus jugadores y le confió todo el peso del equipo al talentoso volante Mejías, quien empató el partido. Es cierto que el primer tiempo terminó con victoria parcial del local por 2 a 1 por gol de Alejandro Galeano, pero en la segunda etapa, tras la charla técnica en el entretiempo, Newbery fue otro equipo, con una actitud diferente y mucho más efectiva que le permitió terminar ganando el difícil partido por 3 a 2.

Igualmente, ambos clasificaron para la fase siguiente donde volverían a enfrentarse.

Al igual que en la fase anterior, en Quequén, donde los aurinegros eran locales, volvieron a empatar 1 a 1, pero habría un cuarto partido a disputarse en Pehuajó por la referida fase.

INCREÍBLE

El domingo 28 de marzo de 1993 en el estadio: “Alberto J. Irigoyen” de Defensores del Este, ambas escuadras volvieron a enfrentarse por cuarta vez en el torneo.

El arco visitante estaba custodiado por Julio Armentía, a quien Barberón le había confiado la titularidad y no se equivocó porque el arquero resultó figura, en especial en el primer tiempo que finalizó sin goles.

Defensores recién se puso en ventaja con un gol de Guinea a los 18’ de la segunda etapa y todo hacía presumir que el local terminaría floreándose. El técnico azulgrana mandó a la cancha al delantero Sergio Roura, de extraordinario talento, quien volvía tras una seria lesión. Su entendimiento con César Lamanna arrancó calurosos aplausos de la concurrencia, pero los goles los hicieron los de Newbery que, ante la incredulidad generalizada, terminaron ganando por 2 a 1 un partido que tenían prácticamente perdido.

Fue una victoria importante para la visita y un duro castigo para el local, pero ni uno ni otro lograron pasar de fase, dado que el único clasificado sería Argentino Oeste de San Nicolás.

Así pasó por nuestra ciudad Alejandro Esteban Barberón, de 33 años de edad por entonces, quien atendió con gran cordialidad y respeto a la prensa, tanto en Pehuajó como en Quequén, siendo muy interesante la entrevista que le hiciera nuestro recordado compañero Ismael Cejas.

EL JUGADOR

Alejandro Barberón fue un reconocido futbolista profesional que actuó como delantero, generalmente por el extremo izquierdo del ataque, dado que era zurdo. Técnicamente no brilló   por tener un amplio bagaje de recursos, pero tuvo lo suficiente como para destacarse en el más alto nivel nacional, donde exhibió velocidad para el desborde y potencia para encarar al bloque defensivo rival, además de contar con un violento remate que le permitió marcar más de tres docenas de goles en partidos oficiales de torneos profesionales. Un jugador que dejó su nombre en la historia entre los ganadores, lo que no es poca.

                                                                                                          Roberto F. Rodríguez.

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