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El Bicho Longhini

Fue uno de los arqueros foráneos que llegó para jugar en Pehuajó y dejó un recuerdo imborrable. Vino desde Olavarría, con una trayectoria que lo precedía como referencia ineludible de su categoría, pero no era olavarriense, sino del sur del Conurbano bonaerense, donde había nacido e iniciado su carrera futbolística.

LONGHINI

Juan José Longhini, dado que de él se trata, había nacido el 7 de septiembre de 1955, en la localidad de Temperley, y fue precisamente en la institución celeste lugareña donde comenzó con la práctica de un futbol regulado que se distanciaba mucho de los clásicos choques de barrios en enfrentamientos informales, con reglas no tan claras, pero en los que había mucho en juego desde el sentimiento.

Jugar en Temperley era otra cosa, más allá del marco de contención que constituía pertenecer a una institución de esa categoría que se destacaba en el fútbol del ascenso.

GASOLERO

Cuando Longhini tenía 17 años y miraba el arco de la primera división gasolera, apodo por el que se conoce al conjunto sureño, veía a un enorme Luis Alberto Barbieri y soñaba con una oportunidad. Pero Barbieri, que luego pasaría al Racing Club de Avellaneda, se mantuvo en el puesto hasta el torneo de 1973, cuando el celeste estaba en la Primera B, segunda división del fútbol argentino de entonces (no existía todavía la B Nacional).

Al año siguiente, Temperley fue por el ascenso a la primera A, y confió el arco a Néstor Hernandorena y ubicó como segundo arquero a Antonio Mércuri, quien era un año menor que Longhini.

Temperley ganó el torneo de la B y ascendió a la A. Llegó entonces Rubén Ghibaudo para hacerse cargo de la valla para la temporada de 1975 de la máxima categoría de AFA.

Longhini decidió entonces buscar un lugar en el fútbol del interior, y así llegó en ese mismo año a Olavarría, donde apareció portando una valija de sueños y tras enrolarse en el fútbol vernáculo, pronto alcanzó un elevado lugar en la consideración general.

LA FAMILIA

Longhini formó una familia con Miriam Perduca, quien era nieta de una gloria de Temperley y del fútbol argentino en tiempos del amateurismo: Feliciano Ángel Perduca.

Don Feliciano, nacido en 1901, fue un reconocido delantero de los gasoleros que, en 1928, integró el seleccionado argentino que participó de los Juegos Olímpicos realizados en Ámsterdam, donde nuestro equipo nacional, con nuestros conocidos Fernando Paternóster (Pehuajó) y Nolo Ferreira (Trenque Lauquen) en la formación, se quedaron con una honrosa medalla de plata al caer en la final ante el seleccionado uruguayo.

EL REGIONAL

Juan José Longhini, “el Bicho”, según su apodo, alcanzó un elevado nivel defendiendo el arco de Estudiantes de Olavarría, y quedó en la historia por el encuentro decisivo del Torneo Regional de 1980, del que saldría el ganador de la región provincia de Buenos Aires.

Estudiantes había encarado el torneo con enormes expectativas y una muy buena inversión en jugadores, ligados a la institución por un tiempo perentorio pero suficiente como para terminar el torneo. Sin embargo, la impresionante inundación que devastó la ciudad de Olavarría en aquel trágico año, obligó a suspender el campeonato cuando solo faltaba un partido. El torneo se reanudó tiempo después cuando el elenco que representaba al fútbol lugareño en tan importante certamen ya no pudo contar con los seis importantes refuerzos contratados que resultaban ser titulares indiscutidos y debió afrontar el partido decisivo ante Olimpo de Bahía Blanca con muchos jugadores que, habitualmente, no eran titulares.

UN BUZO ESPECIAL

En ese tiempo, Longhini solía utilizar un buzo Olimpia, color rojo con vivos negros, como los que utilizaba Ubaldo Matildo Fillol, quizá el mejor arquero del mundo en ese momento. Incluso, el buzo del popular “Bicho”, había sido un obsequio del propio “Pato”.

Esa tarde, en el estadio del Parque Carlos Guerrero de Olavarría, en el esperado partido ante los bahienses, Longhini pretendió lucirlo, pero el árbitro Juan Carlos Crespi no se lo permitió porque el elenco estudiantil había salido a jugar también con casaca roja, por lo que “el Bicho” debió echar mano a una polera color gris como para salir del problema.

El encuentro resultó durísimo y Estudiantes terminó ganando por 1 a 0 con gran actuación de Longhini.

Con lo poco que le quedaba Estudiantes siguió en carrera, pero bajó de la Rueda de Ganadores al caer ante Cipolletti, y quedó eliminado finalmente por Andino de La Rioja que lo sacó de la Rueda de Perdedores. Aun así, el equipo dejó una excelente imagen y Longhini fue parte de ese equipo.

EN PEHUAJÓ

Cuando Deportivo Argentino asumió la responsabilidad de representar al fútbol pehuajense en el Torneo Regional de 1984, sus dirigentes se abocaron a traer refuerzos de jerarquía y así llegaron, procedentes de otras ligas: Sergio Roura, que había estado en la primera de Vélez Sarsfield hasta el año anterior, Héctor Vittor y David Dalla Líbera, dos muy prometedores juveniles de River Plate, y el arquero Juan José Longhini. Todos para ser titulares de un equipo que solía formar con: Longhini, Crivaro, Carrica, Guillermo Martínez y Raúl Martínez; Juan José Paredes, Vittor y Dalla Líbera; Pascual, Zema y Roura, aunque por lesiones y suspensiones, fue sufriendo modificaciones durante esa primera fase.

El referido conjunto azul debió enfrentar rivales profesionales o semiprofesionales como Aceros Bragado, Olimpo de Bahía Blanca, Loma Negra de Olavarría e Independiente de Bolívar, y aunque, en la fría estadística de los resultados, la campaña fue apenas discreta, el equipo desplegó un fútbol alegre, vistoso, desinhibido, al que, sin lugar a dudas, le faltó una cuota de buena fortuna.

Fe un equipo que dio verdadero espectáculo a la hora de jugar y en el que Longhini tuvo notables actuaciones ante tan calificados rivales, volando cuando fue necesario para desviar el balón ante remates con destino de red, descolgando centros envenenados e incluso ganando los mano a mano ante grandes adversarios.

Deportivo Argentino no logró clasificar a la fase siguiente del torneo, pero quedó en la historia grande y su recuerdo permanece inalterable. Un recuerdo al que Longhini está totalmente asociado.

EN MONES CAZÓN

Para 1985, Atlético Mones Cazón que, con un gran equipo, había perdido la final del torneo local con Deportivo Argentino el año anterior, redobló esfuerzos para poner en cancha otro equipo con mayúsculas, confirmando por un nuevo año la presencia de los profesionales: Hugo Pedraza y Walter Durso, figuras del profesionalismo argentino en la década anterior, y realizó significativas incorporaciones, entre los que llegó Longhini. Ya no estarían en el primer equipo: el arquero Pereyra, el zaguero Recavarren y el volante Juan José Paredes, figuras, especialmente Caracol Paredes, que habían sido determinantes en la gran campaña del ’84.

Pero la dirigencia del popular león de Mones Cazón confiaba en la nueva formación que, generalmente, estaría integrada por: Longhini; Capurro, Trezeguet, Chirdo y Ferradelli; Diéguez, Pedraza y Cavalieri; Mercado, Durso y Vallejos.

Un equipo que, por momentos, mostró pasajes de buen fútbol pero que finalmente no alcanzó el objetivo de estar, al menos, en la definición final del campeonato, instancia a la que llegaron Calaveras y Unión de Curarú, quedándose el equipo de Matadero con el ansiado título.

Permaneció un año más en la institución albiazul e integró una nueva esperanza con un equipo que solía formar con: Longhini, Diéguez, Mendoza, Campana y Nieto; Martínez, Marín y Pulley; Gianelli, Casas y Pierretti. Un equipo que no consiguió clasificar al cuadrangular final que definió el título, quedándose Estudiantes Unidos con el campeonato.

EL ARQUERO

Longhini retornó a Olavarría donde completó su trayectoria deportiva habiendo pasado por instituciones como Ferro Carril Sud, Loma Negra, San Martín de Sierras Bayas, El Fortín y Estudiantes.

A la hora de definirlo, bien puede afirmarse que Juan José Longhini, “el Bicho”, fue un arquero de una estatura media, pero de físico robusto, fibroso y sumamente atlético con que el que logró suplir el no haber podido llegar a la talla física que por lo general le era exigida a los guardavallas, porque supo apoyarse en dos piernas impulsoras que le permitían llegar a donde muchos -incluso más altos que él– no llegaban. Su fuerte era el físico y se ocupaba de mantenerlo en forma para lograr el mayor rendimiento posible. De impresionantes reflejos y felinos movimientos, se ganó un lugar en la historia grande del fútbol de Olavarría y de otros lugares de la región donde demostró sus condiciones.

EL FINAL

Juan José Longhini, como consecuencia de una afección cardíaca falleció en un centro asistencial de la ciudad de Buenos Aires el 3 de octubre de 2015, a los 60 años de edad, cerrándose así, tempraneramente, su vida. Pero más allá de su recuerdo, su nombre se prolongó en su hijo, también llamado Juan José que, como delantero, escribió su propia página, habiendo llegado a jugar en el exterior, aunque los pehuajenses lo conocimos en 2011 cuando integró el primer equipo de Deportivo Argentino que ganó el campeonato oficial de la LPF, pero esa es otra historia.

Roberto F. Rodríguez.

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