DeportivasFútbolTapa

El ídolo de mi Viejo

¡No podés comparar! Solía exclamar mi Viejo cuando hablábamos de algún buen delantero que prestigiaba nuestro fútbol lugareño. Y a renglón seguido afirmaba: ¡El Vasco Larretchart fue incomparable!

Nacido en Pilar e hincha del glorioso Peñarol de su ciudad, mi Viejo llegó a estas tierras en la segunda mitad de los años ’40 y se afincó en Mones Cazón, donde el fútbol estaba representando por Atlético, cuyos equipos tenían gran protagonismo en una muy joven Liga Pehuajense.

Eran tiempos donde se hablaba de Martín Larretchart, más conocido por su apodo “Vasco”, gentilicio muy común que suele aplicarse a los portadores de tales apellidos. Como simple dato ilustrativo me atrevo a mencionar que tan reconocido jugador poseía dos nombres de pila y si bien en la mayoría de los registros aparece como Oscar Martín, hay otros donde se lo menciona como Martín Carlos. En consecuencia y como no hay dudas que se llamaba Martín, así he de nombrarlo a lo largo del presente artículo.

 

SUS COMIENZOS

Nacido el 11 de noviembre de 1917, tuvo una rápida proyección dentro del fútbol y con apenas 15 años ya se destacaba en Floresta Juniors, equipo donde lo vieron de Nueva Chicago y se lo llevaron. Tenía 17 años cuando debutó en la primera de su nuevo club que estaba en la segunda división del fútbol argentino pero en tiempos en que todavía no se había aplicado el sistema de ascensos y descensos entre las divisiones.

Jugó apenas 7 partidos oficiales y marcó 2 goles, pero no pasó desapercibido.

 

RACING

Sin haber mantenido una regularidad como titular, el Racing Club de Avellaneda se interesó en sus servicios y lo contrató para el campeonato de 1937.

Debutó en la primera racinguista cuando restaban 8 fechas para finalizar la temporada. Fue el 7 de noviembre en cancha de Huracán cuando la Academia visitó al Globito, encuentro que terminó igualado 2 a 2. Todavía contaba con 19 años y, tres días antes de cumplir los 20, volvió a ocupar el extremo derecho de la delantera albiceleste, en este caso como local y frente a Quilmes, partido en que el debutó en la red marcando los dos primeros goles de la victoria local por 6 a 0. Otros dos goles para dar vuelta un partido que Racing perdía con Tigre pero que terminaría ganando por 6 a 2, y otros 2 frente a Talleres de Remedios de Escalada en un empate 2 a 2, afirmaron su titularidad. Su entendimiento en el ala derecha con Vicente Zito, notable figura de la época, abría esperanzas de grandes victorias, pero su rodilla derecha empezó a traerle problemas.

 

NUEVAS EXPERIENCIAS

Jugó medio torneo del ’38 para Racing y luego pasó a Talleres de Remedios de Escalada que también estaba en primera y pretendía una casi milagrosa salvación para no descender tras una pésima primera rueda. El aguerrido vasco jugó toda esa rueda para el albirrojo y marcó 3 goles, y aunque la campaña mejoró mucho, igual perdió la categoría.

En la temporada de 1939 defendió los colores de Platense, donde jugó 29 de los 32 partidos del torneo y marcó 11 goles. Debutó en la tercera fecha pero recién gritó su primer gol con el Calamar en la décima en una ajustada victoria sobre Vélez por 2 a 1.

 

VUELTA A CASA

Volvió a Racing e integró alternativamente el primer equipo durante los torneos de 1940 y 1941, completando un total de 35 partidos con la albiceleste, y un registro de 17 goles, despertando en cada partido el deseo en el hincha de Racing de verlo con la continuidad de otros tiempos. Pero no pudo lograr esa ansiada regularidad de presencias.

 

EL LOBO

Para muchos estaba camino a retirarse debido –según dijeron– a su problemática rodilla pero apareció Gimnasia y Esgrima La Plata y se lo llevó. Defendiendo los colores del popular Lobo solo jugó 28 partidos entre 1942 y 1943, y aunque apenas convirtió 5 goles, fue el autor de los dos tantos con que Gimnasia le ganó el clásico a Estudiantes por 2 a 0 en una memorable tarde en el bosque en Octubre del ’43. Su tarde.

Para 1944 pasó a Los Andes que estaba en la Primera B, equipo que cumplió una buena campaña y donde Larretchart jugó 29 de los 40 partidos del campeonato y marcó 6 goles.

 

MONES CAZÓN

Tras esa temporada llegó el momento de colgar los botines, pero ante la fundación de la Liga Pehuajense de Fútbol en marzo de 1945, apareció la posibilidad de jugar en Atlético Mones Cazón y su vida puso proa hacia el noroeste de la provincia de Buenos Aires.

Tras una buena campaña en el primer año de vida liguista, el albiazul de Mones Cazón conformó un gran equipo para disputar el torneo oficial de 1946.

Alberto Arruti, Armando “Pibe” Gromaz y Rodolfo Gelabert; Rubén Ciavatta, Primo Pantanalli y Rodolfo García; Alberto Gatti, Martín Larretchart, Antonio Casaricco, Juan Fontirroig y Hugo Enrico.

De los nuevos valores, Larretchart no necesitaba presentación. Antonio Casaricco había sido compañero de Larretchart en Talleres de Remedios de Escalada, donde había seguido jugando hasta decidirse a reencontrarlo en Atlético Mones Cazón en 1946, cerrando una campaña en el Ascenso, donde marcó 88 goles. Ciavatta, por su parte, había jugado en la primera de Huracán entre 1937 y 1938.

También integraban el plantel de Atlético: los mediocampistas Marcos y Rodríguez, los delanteros: Artola, Scardini, Girón, Torrosi, Jorge García (hermano de Rodolfo) y Herrera; y el arquero José M. López, “el Negro”, quien debió hacerse cargo de la valla en razón que Arruti se mudó a Pehuajó y se incorporó a KDT.

Con ese equipo y un Larretchart que mostraba una mayúscula diferencia en el torneo, Atlético peleó el campeonato y terminó siendo subcampeón, escoltando a Estudiantes.

 

LA SELECCIÓN

Era natural que la gente pidiera ver al admirado Vasco en la selección albiceleste de la Liga. Y lo vio. El 9 de julio de 1946 en cancha del entonces llamado Sportivo Argentino, donde hoy está el Colegio Nacional, la selección pehuajense goleó por 4 a 1 a Bolívar, con una formación integrada por: Raúl Gambero, Alberto Sánchez y Juan Carlos Olalde; “Cholo” Corral, Primo Pantanalli y Vicente Vital; Luis Civelli, Martín Larretchart, Esbel O. Pujol, Américo Goñi y José Raventós.

Pujol en dos ocasiones, Civelli y Larretchart fueron los autores de los goles del local.

Cinco días después de aquel partido, la misma formación se presentó en Chivilcoy, haciendo el debut en el campeonato argentino que, por entonces, se disputaba a simple eliminación, es decir que el equipo que perdía un partido quedaba fuera del torneo.

La cancha no estaba en condiciones debido a las inclemencias climáticas, pero se jugó igual. El gran equipo local no tuvo piedad y sacó amplias diferencias llegando a estar 5 a 0 a poco de comenzado el segundo tiempo. Cuando restaban 20 minutos, Raventós descontó para Pehuajó pero debido a la lluvia torrencial, el árbitro convocó a los capitanes y dispuso suspender el encuentro, dándolo luego por terminado con la victoria local por 5 a 1.

Para fines de noviembre integró nuevamente el seleccionado que viajó a Mar del Plata, invitado por el diario El Atlántico, a disputar un torneo cuadrangular con la selección local, Miramar y Bolívar, certamen denominado: “Tren Excursión Ruta 226”. Ramón Mena, Olalde y Pérez Issa; Grottoli, Vicente Vital y Almirón; Civelli, Larretchart, Esbel Pujol, Goñi y Telmo González fue el elenco titular, viajando como suplentes: Raúl Gambero, Urriticoechea, Amaya, Fontirroig y Garré.

Pehuajó no desentonó y cumplió una buena labor aunque no pudo ganar el torneo.

 

TEMPERLEY

El Vasco continuó dando cátedra con la casaca de Atlético y tras jugar luego en Trenque Lauquen, retornó a Buenos Aires y se incorporó a Temperley en 1949, pero solo pudo jugar dos partidos, aunque marcó un gol.

Cerró así su campaña como jugador regular con 146 encuentros disputados entre Primera A y Primera B y un total de 45 goles convertidos.

 

UN ÍDOLO

Para mi Viejo fue lo mejor que vio en nuestra Liga, porque además, lo conocía de antes, cuando el Vasco, luciendo cualquiera de las casacas que le tocó calzarse, tuvo a maltraer a la defensa de River Plate, institución de la que mi Viejo era hincha y asiduo concurrente al Monumental. Por eso no extrañó que desde Mones Cazón se dijera todo lo que se hablaba de ese extraordinario jugador.

Larretchart fue un delantero que aunque jugaba recostado sobre el ala derecha del ataque podía hacerlo tanto de wing como de insider, con velocidad para el desborde y mentalidad de armador, demostrando claridad para crear la jugada, eficacia para ejecutarla y capacidad para llegar al gol si se le daba la oportunidad, contando además con una reconocida potencia de disparo, la cual le permitió marcar goles explosivos y hasta perforar una red, hecho que lo convirtió en noticia de la sección deportes de los principales medios de prensa porteños.

A pesar del paso de los años y de su maltrecha rodilla, el inolvidable Vasco Larretchart mantuvo su calidad intacta y en la década del ’50 integró la selección nacional de veteranos con buenas actuaciones.

Martín Larretchart, el admirado jugador que Mones Cazón no olvidará nunca, falleció el 3 de junio de 1995, a los 68 años y con él se fue una parte muy importante de la historia de nuestro fútbol lugareño porque, pocos como él, fueron tan influyentes en su tiempo.

Roberto F. Rodríguez.

FOTO 1: Lámina desplegable del crack racinguista.

FOTO 2: Larretchart y su primer gol a Estudiantes en cancha del Lobo.

FOTO 3: Con Los Andes en 1944. Larretchart es el primero de los hincados.

Show More

Noticias relacionadas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *