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El león de Wembley

Ese fue el apodo que el recordado periodista Luis Elías Sojit le impuso a ese gran arquero argentino que, en la jornada del 9 de mayo de 1951, deslumbró a los ingleses en el mismo estadio de Wembley, donde los “casacas rojas” estaban invictos. Hacía 13 años que había debutado en la máxima categoría del fútbol argentino, y sobrevendrían varios años más en el puesto todavía, pero nada de lo hecho o lo por hacer, llegaría a oscurecer la gloria de una sola tarde. Como si todo lo demás no importara.

RUGILO

Miguel Ángel Rugilo, dado que de él se trata, había nacido el 19 de enero de 1919 en Buenos Aires, y debido a una lesión sufrida por el guardavalla titular velezano, Jaime Rotman, tuvo la oportunidad, con 19 años de edad, de integrar el primer equipo de Vélez Sarsfield en un encuentro ante Almagro. Fue el 27 de noviembre de 1938, por la trigésimo primera fecha del campeonato oficial de A.F.A., y resultó una victoria contundente del elenco local por 6 a 0.

Rugilo, Castrillón y De Saa; A. Alonso, J. Alonso y Blotto; Reta, Caffaratti, Cantelli, Noguera y Menéndez fue la formación vencedora.

EN LA B

De todas maneras, no logró continuidad y jugó muy poco ese año y algunos partidos al año siguiente cuando Vélez, por primera vez en su historia (y hasta el presente, la única) descendió a la Primera B.

Igualmente siguió sin continuidad y Vélez permaneció en la B al terminar en el cuarto lugar en el torneo de 1941.y tercero en el de 1942. Pero para el año siguiente, Rugilo obtuvo la titularidad de manera indiscutida y su equipo ganó el torneo con gran autoridad, con siete puntos de ventaja sobre Unión de Santa Fe que fue el segundo. Una diferencia importante porque en ese tiempo se otorgaban solo dos puntos por victoria.

MÉXICO

Integró el elenco titular velezano en el torneo superior de AFA de 1944, pero fue transferido al fútbol mexicano, donde actuó en el León, defendiendo la valla con marcado éxito. No estuvo mucho fuera del país porque Vélez decidió repatriarlo. Así comenzó una nueva etapa donde cumplió muy buenas actuaciones, y aunque las mismas lo elevaron en la consideración general, su gran momento estaba por llegar. Un partido que lo marcaría para siempre.

LOS PENALES

Con buenas condiciones como para contener penales, Rugilo consiguió, durante la disputa del campeonato oficial de AFA de primera A de 1949, contener cinco penales en cinco fechas consecutivas, siendo los ejecutores: Higinio García (Racing), Sclair (Boca), Ardanza (Ferro), Vernazza (Platense) y Pizzuti (Banfield). Pero su mayor logro en ese aspecto lo consiguió al año siguiente, el 29 de octubre de 1950 cuando Vélez Sarsfield visitó a River Plate y el equipo local contó, dentro de los 90 minutos reglamentarios, con dos penales en su favor. Ambos fueron atajados por Rugilo. El primero a Luis Castro y el segundo a Félix Loustou. Se convirtió así en el primer arquero del profesionalismo argentino en contener dos penales en un mismo partido. Sin embargo, eso no era nuevo para él porque esa misma hazaña la había cumplido en el fútbol del ascenso, el 6 de noviembre de 1943. En esa jornada, en la que se disputó la 29ª fecha del torneo de Primera B, Vélez visitó a Talleres de Remedios de Escalada y Rugilo le contuvo dos penales a Héctor Cattenazzi.

LA OPORTUNIDAD

Para 1951 Rugilo tenía una muy bien merecida fama, pero no siendo un arquero de los llamados “equipos grandes” de entonces, sus posibilidades mediáticas de trascender eran escasas como así también las de integrar la selección nacional. No obstante, la oportunidad llamó a su puerta.

Cuentan que cuando el entonces presidente de la Nación, Juan Domingo Pérón supo que la selección de Inglaterra estaba invicta como local, ordenó que se hicieran gestiones para jugar un encuentro amistoso con la selección argentina frente a los “casacas rojas”. Incluso hay quienes aseguran que Perón habría dicho: “Vamos a ir a jugar allá y les vamos a ganar a “esos” piel de gallina”. Y como las órdenes no se discuten, se armó el partido para el 9 de mayo de ese mismo año en el mítico estadio de Wembley.

LA GRAN HAZAÑA

Sin esperarlo, Rugilo fue convocado y Argentina salió al campo de juego con: Rugilo, Colman y Filgueira; Yácono, Faina y Pescia; Boyé, Méndez, Bravo, Labruna y Loustou. Una formación que, como recordaría luego Mario Boyé, tenía demasiados petisos y esos, contra el porte físico de los ingleses significaba dar mucha ventaja.

Se sabía que iba a resultar difícil pero se confiaba mucho en el conjunto albiceleste como para esperar un partido de “tome y traiga”, aunque tras el tempranero gol de Boyé, el trámite del encuentro se convirtió en un “traiga y traiga”, porque Inglaterra atacó con todo y con todos, pero se encontró con una resistencia impensada: la de ese arquero de enormes bigotes, cejas tupidas y nutrida cabellera que, a mano limpia, aseguraba cada pelota con sus dedos largos sin dar rebote ni mostrar dudas en ningún momento.

Al lesionarse Bravo y no existir por entonces los cambios, Argentina continuó jugando con Bravo en cancha, pero sin poder hacer nada productivo.

El asedio inglés se fue intensificando minuto a minuto, empujado por su gente, y se tornó decididamente agotador pero la resistencia de Rugilo resultó apoteósica. Dicen las estadísticas que el arquero argentino contuvo 52 (cincuenta y dos) disparos durante el tiempo reglamentario. Los ingleses ya no sabían como vulnerarlo, pero sobre el final, con un gol convertido en posición muy dudosa y otro aprovechando una grosera posición adelantada, Inglaterra se llevó la victoria por 2 a 1.

No vi el partido por razones cronológicas, pero con solo observar las pocas imágenes fílmicas que están en algunas plataformas, creo que es suficiente como para comprender la razón por la cual, Miguel Ángel Rugilo fue, a partir de esa tarde, apodado para siempre como: “El León de Wembley”.

SU CARRERA

Extendió su carrera deportiva en Argentina hasta 1956 cuando jugaba para Tigre, alcanzando un total de 265 partidos oficiales en primera A y 67 en la primera B, en casi veinte años de trayectoria.

Pasó al fútbol chileno y terminó su carrera en Brasil. Posteriormente se dedicó a la dirección técnica, pero encontrándose nuevamente ligado a Vélez Sarsfield, donde dirigía divisiones menores, visitó Pehuajó con un equipo de veteranos consagrados de la entidad de Liniers con motivo de una doble jornada futbolística que organizó el Club Estudiantes Unidos en celebración de su cincuentenario, con apoyo de la Liga Pehuajense de Fútbol.

EN PEHUAJÓ

El programa incluía dos presentaciones del elenco velezano. El primero de mayo, día del aniversario estudiantil, enfrentarían a un conjunto de la institución organizadora, y al día siguiente, serían rivales de un seleccionado pehuajense.

Manuel Carlos, Juárez, Ramos, Buratti y Flores, Rodríguez, Hugo Juárez y Néstor Scarnatto, Omar Larroudé, Vecino y Recarte, fue la formación inicial albinegra, en la que luego ingresarían: Tarnogol, Arias, Bethouart y Rivera.

Vélez lo hizo con: Rugilo, Huss y Puzzer, Vaniglia, Ruiz y Allegri, García, López Espinoza, Marzona, Bermúdez y Mendiburu.

Buratti y Scarnatto anotaron para el local en el primer tiempo. En la segunda etapa Vélez lo dio vuelta y con goles de: Allegri (penal), López Espinoza, Marzona y García., terminó imponiéndose por 4 a 2.

SEGUNDO PARTIDO

Al día siguiente, Vélez alistó a: Rugilo, José Puzzer, Allegri, Felipe Santos y Stimoli; Pérez, González y Lima (reemplazado luego por David Murugarren); Elías, López Espinosa, y Marzona. Figuras conocidas, y en especial Santos y Murugarren, como así Bermúdez, que había actuado el día anterior, por haber jugado en Estudiantes Unidos a principio de los ’60.

Por su parte, la selección pehuajense lo hizo con: Ranciari, Alanís, Borghi, Mazzoconi y Cáliz; Rodolfo Pascual, Moldovián y Ricardo Almirón; Torres, Manuel Hernández y Roldán.

El partido resultó muy atractivo y finalizó 3 a 3. Marzona (en dos ocasiones) y Murugarren anotaron para la visita, mientras que Hernández, Torres y Moldovián marcaron para el local.

Así pasó por Pehuajó una leyenda: Miguel Ángel Rugilo.

LOS RECUERDOS

Con el paso de los años, según contó alguna vez el propio Rugilo, se fue desprendiendo de recuerdos, como recortes periodísticos de su gran hazaña que le fueron pidiendo prestados algunos hombres de prensa y no se los devolvieron, incluso se le quedaron hasta con el pantaloncito y la inconfundible tricota que usó aquella tarde gloriosa bajo la lluvia inglesa, climática y futbolística, que le valió la ovación del público local al concluir el partido.

Miguel Ángel Rugilo, a quien algunos pehuajenses recuerdan haber visto en Beruti, a donde venía con frecuencia a mediado de los ’80, falleció, a raíz de un infarto, el 16 de septiembre de 1993, siendo sus restos sepultados en el cementerio de San Justo, partido de La Matanza.

Un grande al que Pehuajó tuvo la fortuna de conocer.

Roberto F. Rodríguez.

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