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Esperada victoria

Recién en la tercera fecha de la subzona H del llamado Torneo Argentino B en su edición de 1995, el representante de la Liga Pehuajense, Defensores del Este, logró su primera victoria y los ánimos se elevaron un poco, dado que el equipo venía haciendo buenas producciones a lo largo de gran parte de los períodos de juego, pero por distintas razones, en sus dos partidos jugados apenas había cosechado un punto cuando merecía mucho más.

LA TABLA

El empate de la segunda fecha ante uno de los punteros, White de Banderaló, partido en el que Defensores debió haberse llevado la victoria sin que ello ocasionara sorpresa alguna sino todo lo contrario, pareció dejar mal ubicado al elenco pehuajense en la tabla de posiciones, pero al perder el otro de los punteros, San Agustín, a manos de El Linqueño, las posiciones no quedaron tan mal como podrían haber quedado. Ingeniero mantenía el liderazgo con 4 puntos, San Agustín y El Linqueño lo escoltaban con 3 y Defensores cerraba con una solo unidad, pero a tiro de los de arriba.

ESTADIO Y AUTORIDADES

El encuentro se disputó en el estadio “Alberto J. Irigoyen” de Defensores del Este, en la noche del sábado 28 de octubre de 1995, y contó con una terna arbitral integrada por el conocido Juan Pablo Pompei como árbitro principal, secundado por los señores: Daniel Guidoni y Luis Lealy, todos pertenecientes a la Agrupación de Árbitros de Olavarría.

LOS EQUIPOS

Con la reaparición del arquero Hugo Fernando Pizarro, luego de cumplir la fecha de suspensión, el técnico del conjunto local, Pablo Javier Zurro, introdujo dos variantes en la formación del equipo respecto de los once que habían disputado el partido ante los rojos de Banderaló. En consecuencia incluyó a Pizarro en lugar de Luis Bengoechea, y le dio titularidad como marcador lateral derecho a Guillermo Salanitro, pasando Raúl Moyano al medio campo y saliendo del equipo titular el volante Alejandro Galeano. De esta manera, Defensores salió al campo de juego con: Pizarro, Salanitro, Hernán Argañaraz, Carlos Di Salvo y Néstor López; Raúl Moyano, Carlos Tolosa, Américo Delfino y Dardo Pascual; Carlos Sarobe y Miguel Torres.

Por su parte, el técnico del plantel que representaba a la Liga Ameghinense de Fútbol, Walter Támer, se decidió por una formación integrada por: Bergues, Muñoz, Fabio Schiavi, Leonardo Rúgolo y Blondel; Ramírez, Alonso y Salazar; Zárate, Alejandro Rúgolo y Crebay.

SCHIAVI

Sin dudas, el más reconocido del equipo visitante era el zaguero central Fabio Hernán Schivai, hermano del zaguero Rolando Schiavi que por entonces estaba en el plantel profesional de Argentinos Juniors y que, como es sabido, luego cumpliría una importante campaña en Boca Juniors.

Fabio, dos años mayor que Rolando, era un jugador de imponente físico, muy eficaz en el juego aéreo, tanto defensivo como ofensivo, y con una impresionante potencia de remate lo que lo convirtió en un peligroso ejecutor de tiros libres. Fabio también llegaría a jugar en la primera división de A.F.A., y en el Nacional B.

EL PARTIDO

El encuentro resultó realmente muy interesante. El Linqueño, lejos de esperar a descifrar el planteo que intentaría plasmar Defensores sobre el campo de juego, se lanzó decididamente a buscar la apertura del marcador ante la mínima oportunidad que se le presentara. Así llevó peligro hacia la valla local. Primero con un cabezazo de Alejandro Rúgolo y luego con un violento disparo de Fabio Schiavi, pero en ambos casos, las eficaces y oportunas intervenciones del arquero Pizarro, no solo conjuraron el peligro sino que hasta pareció que minimizaron tan significativas acciones de ataque.

El dueño de casa apareció en toda su dimensión pasado el primer cuarto de hora, cuando Pascual, recordando sus tiempos de imparable puntero derecho, escapó por ese extremo y cruzó un centro justo para el ingreso de Sarobe que, pese a llegar encimado por un defensor, consiguió impactar el balón y derrotar al arquero Bergues, aun cuando debió rematar desde una posición muy difícil.

La visita acusó el impacto y el ánimo de sus hombres pareció elevarse mucho más todavía, dado que ofrecían una imagen como que el gol azulgrana lo había enfurecido, pero no era un conjunto ciego ni mucho menos. El volante central Alonso manejaba los hilos a pesar de cierto duelo personal que sostenía con Moyano. Y de los pies de Alonso nacía el fútbol del elenco linqueño. Ramírez tuvo una clara cuando fusiló a Pizarro pero el uno respondió de manera notable. Luego fue Zárate el que sacó un verdadero bombazo pero tampoco tuvo suerte. Esas maniobras alentaron más al elenco albiazul pero agrandaron a Hugo Pizarro que, pasada la media hora, era la gran figura del partido.

Sobre el final de la etapa, en un duro cruce entre Alonso y Moyano, el mediocampista visitante le aplicó un terrible pisotón al pehuajense y el árbitro Pompei le mostró la roja, lo que constituyó una pérdida significativa para los de Lincoln.

En el segundo tiempo, apoyándose en el resultado parcial favorable y en la ventaja numérica de jugadores dentro del campo de juego, Defensores se plantó con gran tranquilidad pero sin perder ritmo y sus volantes elaboraron muy buenas maniobras ofensivas. Sarobe, el delantero más importante del partido, tuvo varias oportunidades, pero no consiguió convertir nuevamente. Primero fue un defensor el que salvó su valla ante un disparo del citado delantero, luego Sarobe definió mal en el área rival y finalmente, en un centro de Pascual, cabeceó apenas desviado. Defensores estaba cerca de asegurar el resultado porque la visita ya había perdido terreno y el ánimo no era el mismo. Fabio Schiavi, incluso, en un apremio sobre su propia valla, estuvo cerca de derrotar a su arquero en un desesperado intento de despejar. Nada hacía pensar que El Linqueño podría representar peligro para el local, pero cuando nadie lo esperaba llegó el empate. Se cumplían 28 minutos cuando la visita tuvo un tiro de esquina desde la izquierda y el envío depositó el balón en el corazón del área, entre una gran cantidad de jugadores de ambos bandos. Aún así, Pizarro fue por el balón y cayó al piso intentando quedarse con el esférico en su poder, pero ante la violenta atropellada de los visitantes, fue objeto de falta, no pudo asegurar la tenencia de la pelota y finalmente Schiavi marcó el empate.

Defensores no se desesperó y rápidamente logró volver a estar en ventaja cuando Miguel Torres desbordó y metió un centro hacia el área rival, la defensa dudó y Alejandro Galeano, quien había reemplazado a Pascual, definió con remate bajo poniendo el 2 a 1.

Ese gol pareció derrumbar a la visita y de allí al final el azulgrana controló el juego. Sobre el cierre del encuentro, Miguel Torres, que ya era imparable para la defensa adversaria, escapó a la marca del Blondel y antes que ingresara al área el marcador le cometió falta, lo que llevó al árbitro Pompei a expulsar al lateral por aplicación de la ley del último recurso.

Con 9 hombres en campo, El Linqueño ya no pudo hacer nada y Defensores marcó el tercero cuando se cumplía el tiempo reglamentario. Un nuevo desborde de Miguel Torres, otro centro, y una nueva aparición de Alejandro Galeano que, esta vez y de cabeza, derrotó a Bergues para dejar el partido 3 a 1 y asegurar definitivamente la tan esperada victoria.

Próximo sábado: Defensores recibe a San Agustín en el inicio de la rueda de las revanchas del Argentino B de 1995

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