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¡Fuerza, Peludo!

Apareció en la primera división de  Estudiantes Unidos en 1962 con apenas 16 años de edad, cuando el plantel albinegro, luego la obtención de los campeonatos de 1960 y 1961, empezaba una renovación necesaria. La presencia de veteranos profesionales que había jerarquizado notoriamente el equipo, ya tocaba a su fin y no estarían presentes en el futuro inmediato por lo que se echó mano a la cantera y se le dio oportunidad a algunos juveniles con condiciones demostradas, para que se entreveraran en el plantel superior. Y uno de esos fue Héctor Raúl Buratti, un pibe nacido el 7 de marzo de 1946 en nuestra ciudad, conocido popularmente como “Peludo”.

Jugó algunos partidos ese año en la defensa y con lo que pudo mostrar fue más que suficiente como para ganarse un lugar que mantendría por muchos años.

La temporada de 1963 lo encontró en un puesto defensivo dentro de una transición que experimentó el fútbol, cuando el 6 empezaba a jugar más en la línea de fondo, ocupando un sector que se lo bautizaría: cueva. Pero con la aparición del longilíneo zaguero Antonio Saavedra, fue éste quien se quedó con la cueva y “el Peludo” pasó a marcar punta, puesto en el que se destacó notablemente. No obstante, cuando Saavedra pasaba a jugar como volante central, Buratti volvía a la cueva y era Coronel quien ocupaba el puesto de lateral izquierdo en el elenco estudiantil en aquellos años del primer lustro de los ’60.

LA SELECCIÓN

Con solo 17 años de edad, Buratti fue convocado para integrar la selección mayor de la Liga Pehuajense y debutó el 8 de diciembre de 1963 en cancha de Deportivo Argentino (donde hoy está el Colegio Nacional) en un encuentro frente al seleccionado de Bolívar, que finalizó igualado 1 a 1.

Debórtoli, Alberto Patiés y Buratti; Tito Arive, Navas y Borjas; Caputta, Vitángeli, Rubén “Peca” Pérez, Núbile y Héctor Hernández, fue el equipo albiceleste local.

El calendario futbolístico del ’64 marcaba que el campeonato argentino se iniciaría en abril por lo que el primer trimestre del año estaría dedicado a la preparación del seleccionado local que, en el torneo anterior había cumplido una buena performance.

Se acordó jugar varios amistosos con una selección que se formó 50 días antes del debut bajo la atenta mirada de dos referentes: Luis Carlos Civelli y Manolo Rodríguez, muy bien vistos por la afición lugareña. Pero los problemas pronto superaron hasta las mejores intenciones y todo se consumió en algo que podría definirse con dos palabras: caos y anarquía. Se jugaron 6 amistosos y se utilizaron unos 30 jugadores, pero el equipo no apareció. Se cambiaron los técnicos y se suspendieron a varios futbolistas y, cuando faltaban 48.00 horas para el debut se efectuó una nueva convocatoria, armándose un equipo nuevo, aunque Buratti fue de los sobrevivientes y recibió la confirmación de su titularidad de parte del nuevo técnico, Alberto J. Irigoyen.

Ese equipo, integrado por: Alfredo “Candombe” Martínez; Quarteroni y Buratti; Tito Arive, Núbile y Guagliarello; Díaz, Alberto Avendaño, Guzmán, Caputa y Roldán se presentó en Trenque Lauquen y cayó derrotado por la selección roja local por 3 a 1, quedando eliminado del torneo en lo que fue debut y despedida.

ALTO NIVEL

Aún con su corta edad, el ya conocido “Peludo” era un defensor muy respetado, cuya titularidad en Estudiantes Unidos no admitía discusión alguna.

En la entidad albinegra integró grandes equipos, pero más allá de los subcampeonatos de 1964 y 1965, no se le daba el logro del ansiado título.

Buratti, igualmente continuaba jugando en muy buen nivel, y además de integrar la selección local en varios amistosos, en el otoño de 1968 fue convocado para formar parte del plantel albiceleste que participaría de un nuevo campeonato argentino.

EL ARGENTINO DEL ‘68

Jugó en un par de amistosos previos y fue titular en el debut, cuando su equipo cayó en Casares por 2 a 0, aunque en la revancha los pehuajenses golearon por 6 a 2 y clasificaron, partido que Buratti no jugó. Reapareció en Bragado y volvió a estar en la revancha como local, donde al ganar el visitante por 2 a 1 (en la ida habían igualado 1 a 1) Pehuajó quedó fuera del torneo.

LA GRAN SELECCIÓN

A pesar que los campeonatos argentinos se hacían en años pares y cada dos años, para 1969 se disputó una nueva edición. El fútbol pehuajense atravesaba un buen nivel y se formó una gran selección que debutó el 9 de noviembre derrotando como local a Henderson por 2 a 1. Fue el quinto partido de Buratti por campeonatos argentinos, pero el primero en el que pudo saborear la victoria.

El equipo eliminó a Henderson en la revancha pero sufrió una dura derrota como local por 4 a 3 ante 9 de Julio, lo que demandó muchos cambios en la formación, aunque Buratti mantuvo su titularidad. La victoria por 3 a 0 como visitante le dio la clasificación a los pehuajenses y los puso frente a la selección roja de Trenque Lauquen, una de las mejores de la historia de la Liga vecina.

Fueron dos choques inolvidables ante verdaderas multitudes con victoria roja por 1 a 0 a la ida y empate 1 a 1 en Pehuajó en la vuelta, lo que puso fin a la campaña, aunque esa selección integrada por: Planes, Tito Arive, Burghi, De Antón y Buratti; Núbile y Sieza; Manuel Hernández, Guillermini, Badariotti  y Kilduff, quedó en la historia, incluyendo, entre otros valores, a: Héctor Hernández, Carlos, Constantini, Alanís, Báez, Téofilo Torres y el juvenil Osvaldo Carrica, que también integraron el plantel.

ESTUDIANTES POR EL TÍTULO

En búsqueda de recuperar la gloria de otros tiempos, para 1971, Estudiantes Unidos logró formar otro gran equipo que, generalmente, estaba integrado por: Carlos, Arias, Reynaldo Torres, Colucci y Buratti; Ibarra, Oscar Larroudé y Victoriano “Chita” Avendaño; Luis Civelli, Osmar Larroudé y Morales.

Ese equipo cumplió una gran campaña en el torneo local y accedió al Petit Torneo Final, donde terminó empatando el primer puesto con KDT y Progreso, lo que exigió un nuevo Petit entre los tres equipos, donde finalmente se coronó campeón el conjunto a Juan José Paso al igualar sin goles el último partido ante Estudiantes que desaprovechó un penal a favor en los pies de Morales.

ALBINEGRO CAMPEÓN

El albinegro continuó siendo protagonista de los torneos locales hasta que en 1976 pudo cortar la racha y gritar: ¡Campeón!, con toda la fuerza contenida en años.

Para entonces, y ya veterano, Buratti era el conductor de la defensa jugando como primer zaguero en un equipo integrado por: Ocampo, Tritto, Buratti, Mel y Carpignano; Iglesias, Díaz  y Franco; Luis Civelli, Fidalgo y Morales.

Estaba en el ocaso de su carrera pero continuó jugando e integró otro gran equipo en el ’78 con: Ocampo, Mel, Buratti, Terreno y Aranda; Díaz, Gil González y Dorasio; Civelli, Fidalgo y Tierno.

EL RETIRO

Ya maduraba su retiro y unos pocos años después decidió colgar los botines cuando una nueva renovación albinegra puso en cancha a pibes como: José María Contreras, Jorge y Alberto Civelli, Gustavo Espeleta, Hugo Pizarro y Saúl Carabajal, entre otros.

Igualmente el histórico “Peludo” no se desvinculó de la institución y supo calzarse el buzo de técnico que llevó con la altura necesaria y la experiencia de casi 20 años en la primera estudiantil como uno de sus grandes referentes.

DIFÍCIL PRESENTE

Hoy, Héctor Raúl Buratti, radicado desde hace varias décadas en Mar del Plata, atraviesa un complejo estado de salud, pero sigue adelante, con la cabeza en alto y la fortaleza de ánimo que mostró siempre. Hoy es otro el rival. Hoy el mano a mano ya no es con aquellos grandes delanteros con los que tuvo duelos inolvidables como: Vitángeli, Eduardo Gelabert, Baby Piñeyro, Jorge Gottardi, Fitelo Torres, Tucho Jacué, Nino Dameno, el nuevejuliense Zunino y el trenquelauquense De María, por citar algunos, dado que le tocó jugar en la época de los grandes punteros, contra los que ganó y perdió. Supo anticiparlos, ahogarlos contra la raya y cruzarlos justo, pero también, cuando lo dejaron atrás a pura potencia y habilidad, supo recuperarse, perseguirlos y muchas veces cortarles el paso volviendo en diagonal hacia su arco para cerrar a espaldas del zaguero que, en la emergencia, se había visto obligado a salirle al cruce al wing que desbordaba.

Hoy es otro partido. Lo sabe, lo acepta y no ceja en la lucha diaria. Minuto a minuto. Porque así fue siempre, cuando dejaba todo en cada partido, poniendo el alma en cada cruce de pierna fuerte, salvando el prestigio de notables marcadores centrales con cierres providenciales a sus espaldas, y exhibiendo un verdadero manual del marcador de punta. Ese mismo manual, cuya puesta en práctica lo llevó a la selección lugareña, con la que disputó 27 partidos.

Hoy, a los 74 años, Héctor Raúl Buratti, mantiene una dura lucha pero la enfrenta con la dignidad de siempre y una fe inquebrantable, a la que, desde el plantel de NOTICIAS, sumamos nuestra fuerza espiritual a la distancia con los mejores deseos, descontando que serán muchos los lectores que se sumarán a ese deseo de una feliz recuperación.

 Roberto F. Rodríguez.

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