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Primer arquero famoso

Algunos veteranos, viejos futboleros con mucha experiencia como espectadores analistas, solían sostener, allá por mediados de los ’60, que no había habido arqueros en la Argentina como Ángel Bossio, conocido como “La Maravilla Elástica” y Juan Botasso, quien había quedado en la historia como “La Cortina Metálica”. Ambos habían sido los arqueros que nuestra selección nacional llevó al campeonato mundial realizado en Uruguay en 1930.

Quizá sea el encandilamiento que produce el hecho de ser contemporáneo de ciertas figuras destacadas lo que más contribuye a que el juicio crítico sea mucho más benévolo con éstos a la hora de las comparaciones a través de los años. Y tal vez eso es lo que les ocurría a aquellos veteranos que sostenían a nuestros primeros arqueros mundialistas en lo más alto de la pirámide.

En el mismo sentido y época, pero ya en nuestro querido terruño, eran otros veteranos los que afirmaban que Juan Costantino había sido el mejor arquero que había dado el fútbol local hasta entonces. Y lo decían convencidos, aun cuando ya brillaban otros grandes guardametas en el firmamento del fútbol lugareño por aquella sexta década del siglo.

UN PIBE

Costantino había nacido el 9 de marzo de 1910 y, según expresó alguna vez el recordado Severo Cáliz, quien llenó, con su distinguida pluma, muchas páginas dedicadas   a las figuras del deporte local, ya despertaba asombro defendiendo el arco de la cuarta división de Atlético KDT cuando apenas contaba con 12 años de edad, pero su elasticidad, coraje, reflejos y físico privilegiado, hacían posible sus destacadas intervenciones.

A PRIMERA

Una lesión, que afectó al arquero titular Carlos Sánchez, hizo posible que Costantino pudiera debutar en la primera división de la institución albirroja y no la desaprovechó.

Se adueñó del arco con 15 años de edad y no lo dejó más, salvo por alguna razón imponderable de momento.

Allí jugó junto a grandes figuras como Carlos Berdini y Jesús Díaz, entre otros, y comenzó a edificar una carrera notable que lo llevó a los altos planos, en principio, a nivel local y luego regional, dado que, por entonces, los pocos equipos con que contaba la ciudad, debían competir fuera de los límites distritales o hacerlo ante encumbrados visitantes traídos aun desde puntos muy distantes.

LA ASOCIACION

Cuando en la asamblea del 23 de febrero de 1929 nació la Asociación de Fútbol del Oeste, todo el fútbol de la región tuvo el ordenamiento que ansiaba hacía tiempo, porque si bien se fijó que la nueva entidad tuviera asiento en Bragado, incluiría también equipos de otros distritos como: 9 de Julio; Casares; Pehuajó; Trenque Lauquen; Pellegrini; Rivadavia; Villegas; Lincoln y Viamonte, los que serían organizados en zonas para el desarrollo del campeonato de Liga.

Esa entidad, creada a instancias del dirigente Mario Galli, fundador también de la Liga Pampeana con asiento en General Pico, marcó el comienzo de una nueva etapa en la que los clubes pehuajenses estiraron su presencia muchos más kilómetros de lo imaginado.

CAMPEONATO ARGENTINO

Cuando en 1930, tiempos en los que aún reinaba el amateurismo en el fútbol del país, se invitó a la participación de las distintas Ligas en el Campeonato Argentino, la flamante Asociación de Fútbol del Oeste dijo presente, aun sin imaginar que su equipo estaba por escribir una de las páginas más gloriosas del fútbol del interior.

Para conformar el seleccionado se confió la conducción técnica a Fernando Wetzel, reconocido valor del deporte pehuajense con vinculación en Sportivo Argentino y KDT.

En consecuencia, se convocó a un alto número de muy buenos jugadores de diferentes clubes del amplio mapa que abarcaba la Asociación, quedando finalmente incluidos los jugadores de nuestra ciudad: Juan Costantino (KDT), Arturo Babington, Pedro “Perca” García y César Roggero (Sportivo Argentino), y Ángel Irrazábal (Estudiantes Unidos).

El torneo se jugó de manera particular, con una fase clasificatoria a través de la cual llegarían a la instancia final, a disputarse íntegramente en la ciudad de Buenos Aires, un equipo de Capital Federal, tres de provincia de Buenos Aires, y uno de cada una de las 20 provincias restantes inscriptas, totalizando 24 participantes.

De las tres plazas para los bonaerenses, solo se disputaban dos, porque una, la del equipo integrado por jugadores de Estudiantes de La Plata, Racing Club e Independiente, estaba clasificada. Para las otras plazas, se dividió la provincia en la zona Este y la Oeste.

El sistema fue a simple eliminación, es decir que el que perdía quedaba eliminado. La Asociación del Oeste arrasó con sus rivales. Goleó a Mercedes, Chivilcoy, Junín y Zárate, equipos que habían eliminado otro importante número de rivales, y así logró el pasaporte a la disputa del torneo final, el cual también se jugaría a simple eliminación y, en caso de haber empate en algún encuentro, debería disputarse un nuevo partido dentro de las 48.00 horas, lo cual podría constituir una seria complicación para quienes viajaban desde lejos.

Los muchachos del Oeste golearon a La Rioja y empataron con Capital Federal, equipo éste integrado por jugadores de Boca, River, San Lorenzo y otros, recurriendo a un segundo partido donde “los paisanos del Bragau”, como se los llamaba, eliminaron a los porteños. Luego dejaron en el camino a La Pampa y empataron con Córdoba 3 a 3, superando a los mediterráneos por 3 a 1 en el desempate. Así llegaron a la gran final, donde cayeron por 3 a 1 ante el equipo emblema de provincia de Buenos Aires que ya se mencionó.

La performance fue una verdadera hazaña y el subcampeonato se celebró en gran forma, quedando Juan Costantino como uno de los héroes porque protagonizó actuaciones notables en situaciones decisivas, mostrando su impresionante nivel.

OFERTA CARIOCA

Nadie dudaba que, debido al interés que habían despertado en los dirigentes porteños, los integrantes de aquella selección pasarían inmediatamente al fútbol profesional que se inició al año siguiente en el país. Así ocurrió con la mayoría de aquellos valores. Incluso Costantino tuvo una oferta para jugar en Brasil porque la selección carioca, que regresaba de jugar el Mundial en Montevideo, pasó por Buenos Aires y vieron al equipo de Bragado, quedando impresionados por el espigado arquero pehuajense. Pero Costantino decidió seguir en KDT, donde pretendía terminar su carrera en un futuro no muy lejano.

CALAMAR

Luego de participar en el torneo de Liga de 1933, decidió que era momento de dejar el fútbol y se marchó hacia la Capital Federal en busca de un buen empleo, pero el destino le había reservado una sorpresa. En una apacible jornada, mientras caminaba alegremente junto a la calle Corrientes, se encontró con un viejo conocido, vinculado éste al fútbol capitalino y que, al verlo a Juan, mostró una enorme sorpresa y alegría porque, según agregó inmediatamente, andaba buscando un arquero para Platense y Costantino le venía justo.

El pehuajense no lo podía creer, pero no tardaron en convencerlo, porque si bien había decidido dejar el fútbol, tenía apenas 24 años de edad.

Así se incorporó al plantel calamar, donde debutó en primera división el 18 de marzo de 1934 en la fecha inicial del campeonato oficial de A.F.A.

Esa tarde Platense visitó a Independiente e igualó 1 a 1. Costantino, Corral y Ferrario; Arrese, Spitali y Pajoni; Campilongo, Ferrara, Molina, Gómez y Beristain fue la formación del elenco visitante.

La idea de Costantino fue jugar solo una temporada, pero a insistencia de los dirigentes, renovó por un año más y permaneció hasta el 6 de octubre de 1935 en que jugó su último partido en Platense. Fue por la 26ª fecha del certamen oficial cuando el Calamar cayó como local ante Chacarita por 3 a 1, quedando el arco luego en poder de Alberto Castagno que completó el torneo.

A LA COSTA

Costantino permaneció trabajando en la ciudad de Buenos Aires hasta que en 1937 se mudó a Mar del Plata ante mejores oportunidades laborales. Su presencia no pasó inadvertida y pronto le llegaron ofertas. No pensaba volver a jugar, pero terminó aceptando colaborar con el Club Sportivo Urquiza que militaba en la división B y pretendía ascender a la máxima categoría, lo que finalmente consiguió con Costantino en el arco.

Se retiró en la primera mitad de los años ’40 pero siguió radicado en Mar del Plata donde falleció en el mes de agosto de 1984 a los 74 años de edad.

EL ARQUERO                                                     

A la hora del análisis, dicen que Juan Costantino fue un extraordinario arquero que contó con un tempranero y muy importante desarrollo físico que le ayudó para jugar en la cuarta división kadetista de nuestra ciudad siendo solo un adolescente.

Longilíneo y elástico, fue un guardavalla del estilo de los de su época, con mucha acción bajo los palos a puro reflejos y poca salida hacia el área mayor, pero en ese pequeño espacio mostró todas sus excelentes condiciones. Muy seguro de manos, solía atenazar la pelota sin dejar posibilidades de rebotes, contando además con una tremenda fuerza en sus piernas que le permitía despegarse del piso y volar hacia el encuentro con el balón, por más lejano que pareciera.

Si fue o no el mejor, es difícil afirmarlo, aunque nadie podrá negar jamás que Juan Costantino, aquel pibe que apareció en el arco mayor de KDT en 1925, se ganó un preponderante lugar en nuestra historia deportiva donde quedará por siempre como el primer arquero de mayor fama que dio el fútbol pehuajense.

Roberto F. Rodríguez.

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