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River en Pehuajó

El pasado jueves se cumplieron cincuenta años de la conformación de la Filial Pehuajó del Club Atlético River Plate, cuya designación de los integrantes de una primera Comisión Directiva, provisoria, se realizó tras una reunión mantenida en instalaciones del Club Atlético KDT en la noche del 23 de julio de 1970, recayendo la presidencia en el escribano Héctor Raúl Berruti y la vicepresidencia en Armando Santiago.

Un año después, en julio de 1971, la Filial se aprestaba a inaugurar su sede en un inmueble ubicado sobre calle Del Campo número 325 de nuestra ciudad, para lo cual se organizaron celebraciones que decidieron adherirlas a los festejos del 88º aniversario de Pehuajó que se celebra todos los 3 de julio.

 

TRAER A RIVER

En tal sentido fue proyectado, desde la filial, la concreción de un espectáculo futbolístico de real jerarquía que tuviera a River Plate como figura central.

Por tal motivo y con la valiosa intervención de miembros del Club de Leones local, se logró un contacto con dirigentes de la prestigiosa entidad porteña, acordándose que dicha entidad enviaría a Pehuajó un equipo integrado por jugadores de reserva y tercera división para disputar un encuentro amistoso frente a un seleccionado o primer equipo de una institución afiliada a la Liga local.

 

OBJETIVO SOLIDARIO

La idea de los dirigentes pehuajenses era recaudar fondos que serían empleados en la compra e instalación de juegos infantiles para establecimientos de educación primaria del distrito, propósito por demás de loable que fue muy bien recibido por la comunidad en general.

 

REUNIÓN EN LA LPF

Con el proyecto diagramado, representantes de la Filial mencionada y del referido Club de Leones, se reunieron con dirigentes de la Liga Pehuajense de Fútbol a los efectos de concretar una fecha pero, por sobre todas las cosas, encontrar la manera de que ello fuera posible a pesar de una disposición de la referida entidad rectora del fútbol lugareño que lo prohibía.

Las conversaciones fueron alentadoras, dado que –según trascendió en su momento– los dirigentes de la Liga informaron que, teniendo en cuenta la calidad del espectáculo deportivo, la adhesión a los festejos pueblerinos y, muy en particular, el espíritu solidario expresado en el fin perseguido, podría llegarse a un acuerdo a través de los presidentes de las entidades locales que integraban el Consejo Directivo.

Con lo obtenido en la reunión, los dirigentes interesados en hacer realidad el espectáculo de referencias, se pusieron rápidamente en contacto con los presidentes de los clubes afiliados a la Liga Pehuajense, ocho de los cuales les aseguraron, al menos de palabra, su aprobación para ceder una fecha al evento aludido, aun cuando ello significara suspender momentáneamente el curso del torneo oficial liguista.

 

A NUÑEZ

Con la palabra empeñada y el consecuente respeto por la integridad de quienes habían empeñado la misma, integrantes de la citada filial riverplatense viajaron hasta la Capital Federal y tras reunirse con dirigentes de River, consiguieron llevar al mejor término las tratativas cerrando la referida contratación, por la cual un equipo de la institución de Nuñez, integrada por valores de reserva y tercera división, se presentaría en el partido de Pehuajó para disputar dos encuentros amistosos, uno en la ciudad cabecera, enfrentando a la selección pehuajense, y otro en alguna de las localidades del distrito, lo cual todavía no estaba determinado.

 

EL PROGRAMA

Con un enorme orgullo y no menos alegría, los directivos de la Filial Pehuajó del Club River Plate, comenzaron a realizar las últimas gestiones para poder hacer público el correspondiente programa de espectáculos que incluiría lo siguiente, conforme a las fechas: viernes 2 de julio de 1971: Inauguración de la sede de la Filial en calle Del Campo número 325 de Pehuajó. Sábado 3 de julio: encuentro futbolístico a disputarse en Pehuajó entre la selección albiceleste local y River Plate. Domingo 4 de julio: encuentro futbolístico de River Plate en una localidad del distrito frente a un rival a designar.

Restaba tiempo suficiente como para completar debidamente el programa, por lo que, con todo muy bien encaminado, no había motivo de preocupación.

 

EL GOLPE

Todo parecía ir viento en popa pero, imprevistamente, la Liga comunicó que no aprobaba la suspensión del torneo local durante el fin de semana de referencias y en consecuencia no permitía la realización del encuentro en ningún estadio de los clubes afiliados.

Todo pareció venirse abajo y tirar también, por el piso, el prestigio que la flamante filial pretendía ganarse.

UNA SALIDA

Pehuajó es grande –así nos han dicho siempre– y alguien se amparó en esas palabras para poner el ojo en Mones Cazón, localidad del distrito que contaba con los clubes: Atlético e Independiente que tenían futbol de primera división pero que estaban afiliados a la Liga Deportiva de Henderson.

Mudar el espectáculo a Mones Cazón significaría seguir dentro de Pehuajó –como se había anunciado– y no utilizar predio alguno de las entidades afiliadas a la Liga Pehuajense con lo que también se respetaba la polémica disposición vigente.

La idea tuvo aceptación inmediata y todo se direccionó hacia el Sur de nuestro partido.

 

LA FIESTA

Alentados por la buena nueva, la gente de Mones Cazón colaboró en lo que pudo. Se acondicionó el estadio de Atlético y se formó un combinado con jugadores de ambas entidades mencionadas: Sánchez, Alcaraz, Evangelista, Carlos Rodríguez y Aires; Manuel García, Horacio González, y Octavio Bitulfo; Oscar Sánchez, Manuel Astudillo, y Hernández fue la formación local.

River, por su parte, presentó varios pibes a los que se les auguraba un gran futuro. El arquero Héctor Quintabani, luego figura en Argentinos Juniors; el lateral, menor que el resto, Víctor Bottaniz, que se consagraría en Unión de Santa Fe y hasta jugaría en la selección nacional, el zaguero central Atilio Herrera y el delantero Jorge Pascual Anilo, eran cuatro valores que integraban el plantel de primera división como posibles relevos. Pero los más conocidos eran los que ya habían debutado en la primera millonaria, siendo éstos: el rubio zaguero central René Martín Daulte, el delantero Jorge Luis Ghiso, Vitrola, un puntero que jugaría en la selección nacional y culminaría su carrera en Maderense (1986), y el puntero derecho Joaquín Martínez, un wing de los clásicos, rápido y decidido, quien marcaría muchos goles en el fútbol francés jugando al lado de Michel Platini.

De todas maneras, la figura del partido fue un jovencito que llevaba la casaca número 5 del elenco visitante. Un rubio aguerrido y temperamental llamado: Reinaldo Carlos Merlo. Mostaza.

River formó con: Quintabani, Lima, Herrera, Daulte y Bottaniz; Raffa, Merlo y Anilo; Martínez, Deluchi y Ghiso.

Anilo y Deluchi marcaron para River en el primer tiempo y Martínez puso el 3 a 0 definitivo, mediante la ejecución de un penal, en la segunda etapa.

El resultado fue anecdótico porque lo importante fue la fiesta y el esfuerzo de los dirigentes del Club de Leones y de la filial riverplatense local, que muy a pesar de la adversidad, no se rindieron y trajeron a Pehuajó, aunque no a la ciudad cabecera, un espectáculo digno que constituyó un regalo inesperado para todo Mones Cazón.

                                                                                     Roberto F. Rodríguez.

 

FOTO 1: Joaquín Martínez, abrazado por sus compañeros.

FOTO 2: Pibes de River en una noche gloriosa del mismo año.

FOTO 3: Merlo, Daulte y Ghiso en 1971.

FOTO 4: El juvenil Mostaza Merlo.

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