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POLÍTICA

Caso Aramburu

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CAMINO AL JUICIO

Privado de su libertad y mediante el empleo de varios vehículos en la tarea operacional que –tal como se expresara en nuestra entrega anterior– fue denominado como: “Operativo Pindapoy”, el teniente general Aramburu fue llevado por sus captores desde su domicilio en la Capital Federal hasta Timote, una pequeña localidad del partido de Carlos Tejedor, tratando, en el camino, de evitar por puestos policiales y ciudades importantes.

Arribados al lugar pasadas las cinco de la tarde, ingresaron al establecimiento rural “La Celma”, ubicado frente a las vías del ferrocarril y cercano al asentamiento urbano de la pequeña población timotense. Allí se alojó al militar en calidad de prisionero en una celda.

El país no lo sabía aún, pero por la tarde algunos diarios recibieron un comunicado a través del cual, el grupo denominado: Montoneros, reivindicaba el secuestro de Aramburu, asumiendo su autoría y anunciando que el militar sería sometido a lo que llamaban: “juicio revolucionario”. Luego se sucederían otros sin mayores precisiones.

Por entonces era buscando intensamente, pero su paradero era totalmente incierto y no se contaba –al parecer– con pistas firmes que orientaran la búsqueda. Se temía por su vida pero a medida que pasaban las horas, las esperanzas iban desvaneciéndose.

Llegó entonces un nuevo comunicado de la organización Montoneros, el número 4, escrito con idéntica tipografía a la de los anteriores y fechado el 1º de junio de 1970. Allí se informaba que ese mismo día, a las 07.00 horas, había sido ejecutado Pedro Eugenio Aramburu.

El comunicado, dejado en un bar de Villa Devoto, era escueto y determinante. No aportaba motivo, lugar, método ni otros detalles pero, creíble o no, echaba algo de luz sobre el misterio y constituía la definitiva presentación en sociedad de la mencionada organización, aunque lo más significativo era que ponía a los argentinos ante la evidencia de que un nuevo tiempo de violencia había llegado para quedarse.

Rápidamente el presidente Onganía decretó la pena de muerte para casos de privación ilegal de la libertad seguido de muerte o lesiones gravísimas, y otras medidas extremas, pero su posición tambaleaba tremendamente y pocos días después debió renunciar dejando la presidencia en manos de otro militar, el general Alejandro Agustín Lanusse, quien asumió el cargo con retención de su anterior cargo como Comandante en Jefe del Ejército.

SIN PISTAS

El tiempo iba pasando más rápido que lo deseado por las autoridades en turno y las investigaciones no arrojaban resultado positivo alguno. Se llevaron a cabo varias detenciones de personas consideradas sospechosas de tener alguna vinculación con el Caso Aramburu, pero al concluir el mes de junio, sin pruebas incriminatorias creíbles, la policía se quedó sin los detenidos, dado que éstos recuperaron su libertad.

El desconcierto era mayúsculo y la desesperación por conseguir alguna información valedera resultaba aún mayor. Nada se obtenía pese a los esfuerzos.

 UNA PUNTA

Recién el 1º de julio, cuando un grupo comando de Montoneros asaltó la comisaría de La Calera, en Córdoba, apoderándose de ésta y otras oficinas públicas, se produjo un giro en la investigación. El éxito inicial del copamiento sufrió casi inmediatamente un duro revés por la acción coordinada de las fuerzas armadas y fuerzas de seguridad tras la detención de dos de los elementos participantes en la acción luego que a éstos se les averiara el vehículo en el que se movilizaban y no pudieran escapar.

Se produjeron enfrentamientos armados que llevaron a la captura de algunos jefes del operativo de Montoneros, quedando como saldo varios heridos entre los que estaba el joven Emilio Maza, quien había participado del secuestro de Aramburu.

Parecía haber aparecido la punta que los llevaría al ovillo.

La policía indicó haber encontrado también una autorización escrita de Norma Arrostito, para que su cuñado, Carlos Maguid pudiera conducir el vehículo propiedad de ésta. El documento tenía la misma tipografía de los comunicados ya mencionados, estimándose que había sido redactado con la misma máquina de escribir que los otros, máquina que se logró secuestrar luego en el domicilio de un sacerdote quien habría indicado que esa máquina Olivetti había sido dejada allí por Norma Arrostito, aunque con fecha posterior a la de los comunicados.

Maza falleció a los pocos días, pero la policía obtuvo información y ahí se conocieron los nombres de quienes ejecutaron el secuestro del militar, ya ultimado para entonces.

Mario Firmenich, Fernando Abal Medina, Norma Arrostito, Carlos Capuano Martínez y Carlos Ramus pasaron a ser los buscados más importantes del momento, dado que a ellos se les atribuía dicho secuestro y posible muerte del exmandatario.

Cuando la investigación tuvo nombre y apellido, todo pareció encaminarse mejor. Un dato apareció entonces: Al parecer, Ramus y Firmenich, dos de los buscados, habían sacado un crédito bancario en Santa Fe poniendo como garantía una propiedad rural de la familia del primero: “La Celma”, establecimiento ubicado en las cercanías de Timote. Una propiedad que nadie había tenido en cuenta. No fue casual entonces que las miradas apuntaran hacia ese recóndito lugar perdido en la llana inmensidad agrícola-ganadera del Noroeste bonaerense. Rápidamente se dispuso el envío de una comisión policial ante la posibilidad que los nombrados permanecieran ocultos en el caserón del predio o sus alrededores. Naturalmente, nunca se evaluó la eventualidad que Aramburu, vivo o muerto, también estuviese allí, dado que aunque ya se lo presumía fallecido no había cadáver que lo confirmara.

LA CELMA

Las fuerzas policiales del país, a través de todas sus especialidades, estaban abocadas a la importante búsqueda por lo que no extrañó que desde la Jefatura de la Policía Bonaerense se ordenara un operativo con personal perteneciente al área de Cuatrerismo, es decir: efectivos destinados generalmente a combatir el abigeato y otras modalidades delictivas que tenían por escenario la zona rural, estimándose que se trataba de los más aptos para moverse en esos terrenos.

Así llegó la noche del miércoles 15 de julio cuando se hizo presente en nuestra ciudad, más precisamente en la Delegación de Cuatrerismo que tenía su sede en la calle Echeverría entre Zanni y González del Solar, una comisión policial procedente de Bragado a cargo del comisario Colicinio, quien traía órdenes de reforzar su dotación con efectivos de la referida dependencia pehuajense y partir hacia la zona rural.

Encabezados por el oficial principal William Páez, los efectivos del estamento pehuajense se incorporaron a las órdenes de Colicinio y partieron en la noche hacia el partido de Carlos Tejedor, arribando, tras más de una hora de viaje, a la localidad de Timote.

La orden que traía Colicinio contemplaba ingresar al establecimiento rural “La Celma” y comprobar si los buscados o al menos alguno de ellos, se ocultaban allí para proceder a la detención de los mismos y la incautación de cuanto elemento probatorio se hallase sobre actividades ilegales que éstos desarrollaban.

Nada decía la orden respecto al general Aramburu porque quizá ni se había contemplado la posibilidad de encontrarlo allí.

Cuando los policías obtuvieron información geográfica en relación con el objetivo a localizar, atravesaron las vías del ferrocarril y arribaron a La Celma en las primeras horas de un frío jueves 16 de julio.

Previendo la posibilidad de un enfrentamiento armado, el jefe operativo había dispuesto el siguiente plan: Arribar al lugar haciendo el mínimo ruido posible y sin encender luces, ubicar los vehículos con sus respectivos choferes en las afueras del predio, pero de manera estratégica como para contrarrestar cualquier intento de fuga, distribuir el resto del personal a pie y rodear la casona, siempre desplazándose a oscuras, hasta estar seguros de poder ingresar a la edificación. (Continuará el próximo fin de semana).

 

 

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Avanza la obra del Centro de Desarrollo Infantil que se alza en la esquina de Trejo y Combate de los Quilmes

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La Municipalidad de Pehuajó, a través de la Secretaría de Obras Públicas, se encuentra trabajando en Combate de los Quilmes y Trejo entre Rafael Hernández y Facundo Quiroga, donde se construye un Centro de Desarrollo Infantil.

La obra iniciada a mediados del mes de Marzo de este año, tiene un importante avance y tiene como objetivo absorber la matrícula de niñez de toda la zona que creció ampliamente estos últimos años.

La edificación se encontrará en la zona de Plan Familia Propietaria Barrio Julio Rodríguez, en una parcela con una superficie de 995 m2, y contará con una superficie cubierta de 110 m2 y capacidad para 48 niñas y niños que, además, podrá funcionar como salón multifuncional destinado a los usos que la comunidad requiera.

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Fueron a levantar la basura y arrancaron el cartel de la calle

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Vecinos del barrio El Cerrito denunciaron que la cuadrilla municipal fue a levantar tierra y ramas de una esquina, pero con la “retro pala” arrancaron el cartel de la calle.

El episodio ocurrió en el barrio El Cerrito y la vecina y ex concejal Juliana Sanz decidió exponer lo sucedido en redes sociales. “Es triste destino del cartel de la esquina de mi casa después que pasaron manejando de forma maravillosa la retro para levantar la basura”.

“LES PAGAN POCO Y ESTÁN CANSADOS”

“Puedo entender que les pagan poco, puedo entender que estén cansados… lo que no entiendo que tanto les cueste agarrar una pala de mano y cargar la pala de la retro, la cuadra está sin medio paño de asfalto, sin pedazos de cordón y ahora sin cartel señalador de calles” comentó Sanz.

“No sé si pehuajo enamora, lo que si estoy segura es de que en El Cerrito estamos faltos de cariño por parte del Ejecutivo Municipal” lanzó la ex concejal, reflexionando sobre el sloggan del ejecutivo municipal.

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El Movimiento Evita confirmó que son 40 Potenciar Trabajo pero la agrupación “no maneja dinero, cobran por el banco”: “Se cree que se le paga a la gente para ir a las marchas pero no”

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El Movimiento Evita remarcó el rechazo al proyecto del intendente municipal, Pablo Javier Zurro, de convertir los planes sociales en trabajo. “No coincidimos de que son planes”, aseguró Pignanelli, referente de Movimiento Evita local. También lo rechazaron desde “Barrios de pie”.

El Coordinador del Movimiento Evita en Pehuajó, Claudio Pignanelli, brindó una entrevista por radio Mágica donde informó que no habían respondido a las declaraciones sobre planes sociales porque básicamente, no coinciden con el concepto de planes. “Hay una idea de que se le paga a la gente para ir a las marchas, pero acá eso no pasa, hay una total incomprensión del universo del consumo popular” señaló, para aclarar que no es un plan que beneficia a una persona sino que reconoce el trabajo que esa persona hace. Indicó que el Movimiento Evita se maneja con unidades productivas, cubriendo prácticamente todo el ámbito gastronómico, huevos, pollos, huerta, y “una unidad de construcción y mantenimiento que sale a buscar trabajo a 600 kilómetros porque acá no hay” señaló.

“COMPRA DE MATERIAL PARA TRABAJAR”

Pignanelli explicó que el programa hace un aporte al trabajador, y a veces se usa parte de ese ingreso para comprar el material para trabajar, como pasó en el caso del área gastronómica, que juntaron dinero para comprar un horno que ahora utilizan para varios emprendimientos. Contó que entre los compañeros, la preocupación está en que tengan que dejar de hacer lo que hacen y pasar a la órbita del Municipio, que sería el único cambio sustancial si este proyecto se aplicara.

“LA CÁMPORA Y EL INTENDENTE SABEN COMO TRABAJA MOVIMIENTO EVITA”

Aclaró que esa agrupación no tiene relación política con el Municipio, pero tanto La Cámpora como el Intendente, saben qué, dónde y cómo trabajan en el Movimiento Evita, y señaló que esa agrupación hoy cuenta con alrededor de 40 Potenciar Trabajo vigentes en todo el Distrito; y desmintió que la organizaciones manejen una caja de dinero que los beneficia, sino que cada persona cobra en el Banco de manera personal, con una tarjeta que usan ellos, no los referentes del Movimiento, que son meros intermediarios entre el trabajador y el programa que administra Nación.

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