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Infortunado vuelo hacia la gloria

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Hace exactamente ciento tres años, el 28 de mayo de 1919, se inició un vuelo que quedaría marcado en nuestra historia nacional al cobrar la vida de uno de los grandes aviadores que dio nuestro país.

En la segunda mitad de la segunda década del siglo XX, un marcado propósito desvelaba a pilotos argentinos y chilenos, y era ver quién sería el primero en unir uniendo ambos países en un exitoso vuelo por encima de la cordillera que constituye el límite natural entre ambos territorios.

Por eso, en aquel otoño de 1919, los chilenos ya se burlaban abiertamente de las alas argentinas que no habían podido aún cruzar por aire el macizo andino en la zona de las altas cumbres, mientras que Chile sí lo había conseguido y en dos ocasiones. Esto había sido algo sumamente previsible porque el longitudinal país trasandino se había visto favorecido, no solo por los vientos de Oeste a Este que facilitaban ese cruce, sino también por la incorporación a sus fuerzas armadas de modernos aviones ingleses que harían posible ese cruce a corto plazo y antes que los argentinos. De allí que, sabiendo esto, el teniente Candelaria se adelantó a todos y fue el primero en cruzar la cordillera. Pero lo hizo por una zona más baja, cerca de Zapala. No era lo que se buscaba, pero, ante la posibilidad de no tener nada, Candelaria decidió que su nombre, como piloto argentino, quedara en la historia como el del primero que cruzó los Andes desde Argentina hasta Chile vía aérea, hecho que se concretó el 13 de abril de 1918.

A fines de ese año, el chileno Dagoberto Godoy fue el primero en volar desde Santiago de Chile hasta Mendoza, lo que constituyó una verdadera hazaña por haberlo hecho por la ruta de las altas cumbres. Y en abril del año siguiente, en conmemoración de la batalla de Maipú que aseguró la libertad de aquel país, su compatriota Armando Cortínez, también voló por esa misma ruta aérea, pero, a diferencia de Godoy que retornó a Chile en ferrocarril y con el avión desarmado, Cortínez emprendió vuelo de regreso y logró llegar a la capital de su amado país, concretando una nueva hazaña de enorme repercusión internacional por el doble cruce realizado.

Esta situación cimentó las bromas referidas, entre las que se destacaba aquella que decía que los chilenos vendían tres tipos de pases en sus estaciones de ferrocarril: el “Godoy”, que era para un viaje de ida, el “Cortínez”, que era para un viaje de ida y vuelta, y el “Argentino”, que era solo para pasar al andén y mirar a los que viajaban.

Humoradas de esta clase, caían como impiadosos bombardeos sobre la aviación argentina, cuyos pilotos estaban desesperados por superar lo hecho por los chilenos a cómo diera lugar. Ya no importaba el pasado donde la gloria había sido argentina, porque lejos estaba aquel primer cruce en globo que habían logrado los aeronautas Zuloaga y Bradley, y lo de Candelaria no era tenido en cuenta por nuestros vecinos del otro lado de la cordillera. Por eso, la empresa a realizar se convirtió en una obsesión.

El pehuajense Pedro Zanni, junto al también bonaerense Antonio Parodi y el tucumano Benjamín Matienzo, ya instalados en Mendoza, asumieron la responsabilidad de salvar el prestigio de las alas argentinas en un vuelo sin precedentes, pero con un acuerdo entre caballeros que se resumía en la frase: “Todos o ninguno”, es decir que si uno de los tres, por cualquier contingencia de vuelo, no pudiera continuar, todos regresarían al punto de partida.

Sin embargo, con el correr de los días previos, Matienzo solicitó ser relevado de la promesa, porque consideraba que, al menos, uno debía cumplir con la empresa, cuya idea era volar desde la provincia de Mendoza hasta Santiago de Chile, sobrevolar esta capital y retornar al punto de partida concretando un doble cruce sin escalas. La petición fue aceptada e inmediatamente los tres pilotos decolaron hacia las elevadas cumbres. Era el 28 de mayo de 1919.

A poco de iniciado el vuelo, Parodi se detuvo en Puente del Inca, mientras Zanni y Matienzo siguieron, pero ante las nuevas condiciones climáticas, decididamente adversas, el pehuajense, jefe de la escuadrilla, decidió retornar y se lo ordenó al tucumano, pero éste se negó, haciendo valer el relevamiento de su promesa.

Zanni y Parodi regresaron a territorio mendocino, pero Matienzo continuó. Quería vencer. No obstante, el fuerte viento en contra de su sentido de vuelo constituía una rémora que no le permitía avanzar cómo quería y lo obligaba a un mucho mayor consumo de combustible. Tal es así que, cerca del límite internacional -según creyó– debió aterrizar sobre la nieve debido a las fallas en el motor. La maniobra fue impecable, como lo demostraría el hallazgo de su avión, mucho tiempo después. Pero la tormenta estaba encima y el temido viento blanco se erigió en el peor enemigo. Caminó y pronto notó que la abrigada indumentaria que vestía, y que le pesaba cada vez más, se había tornado ineficaz para protegerlo del inclemente clima. La desorientación dentro de los blancos remolinos que provocaba el viento, y el vuelo de algún cóndor hambriento buscando alimento en tan desolado sitio, no fueron sus únicos enemigos: la oscuridad hizo el resto.

Sin noticias alentadoras, y al no ser avistado en los vuelos de exploración que se realizaron en su búsqueda durante varios días, tanto por fuerzas argentinas como por fuerzas chilenas, Benjamín Matienzo fue declarado muerto, dentro de un marco de profunda congoja que embargaba a los argentinos en general y a sus camaradas en particular.

Solo el paso del tiempo, con una avanzada primavera que permitió mejor visualización tras el retiro de parte del manto de nieve, hizo posible que, seis meses después desde aquel infortunado suceso, fuera hallado el cadáver del piloto tucumano, el que presentaba heridas como de haber sido atacado por cóndores, ataques que, evidentemente, había intentado repeler utilizando su revólver, dado que se comprobó que lo había disparado varias veces.

Benjamín Matienzo murió de hipotermia en una inmensa soledad donde solo el aullido tétrico del viento impide que el silencio aturda. Nunca supo que había respirado su último aliento muy cerca de un refugio que pudo haberle salvado la vida. Tampoco estaba tan desorientado como pudo haberse creído. Pero debió enfrentar, casi indefenso, demasiados enemigos poderosos. Treinta años después de su muerte, el avión Nieuport 28 que había utilizado en el trágico vuelo, fue finalmente hallado muy, pero muy, cerca del límite internacional con Chile, es decir muy próximo a transponer la frontera.

Los restos mortales del heroico aviador fueron llevados a su Tucumán natal, donde fueron sepultados en el Cementerio Oeste, en una imponente ceremonia.

En su honor, el aeropuerto internacional tucumano lleva su nombre y conserva, en un custodiado encofrado de vidrio, restos del avión y algunos efectos personales del insigne aviador.

También varios establecimientos educativos del país, instituciones deportivas de las provincias de Córdoba, Santa Fe, Corrientes, La Pampa y Buenos Aires, y una base militar en la Antártida, llevan su nombre.

Así pasó a la inmortalidad un joven aviador argentino, cuya trágica desaparición se produjo entre la noche del 28 de mayo de 1919 y la madrugada del día siguiente, dado que está comprobado como imposible que haya podido sobrevivir más allá de ese lapso.

Zanni y Parodi, finalmente lograron concretar con gran éxito aquel anhelo que había constituido una deuda pendiente con el inmenso Jorge Newbery y con varios pilotos argentinos que habían deseado concretarlo, entre los que, naturalmente, estaba Benjamín Matienzo.

¡Feliz fin de semana!

Roberto F. Rodríguez.

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Feria Verde, esta mañana en el centro

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Una nueva edición de Feria Verde llega esta mañana a la plaza Dardo Rocha.

Este sábado 26 de noviembre se llevará a cabo una nueva edición de la “Feria Verde” en la plaza Dardo Rocha. Comenzará a las 9:00 y finalizará a las 12:00 horas. “Por un consumo más sustentable, cuidado de nuestro ambiente y mejor calidad de vida”.

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La historia de Martín Moralejo, el pehuajense que ganó un concurso y viaja al mundial de Qatar 2022

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“Están pagos los pasajes de ida y vuelta, el hotel y el partido. Viajo con Jorge Castro, que es un amigo con el que la paso bien”, aseguró el afortunado vecino.

El vecino pehuajense, Martin Moralejo, habló por la mañana de la 100.5 y se refirió a su próximo viaje a Qatar para presenciar partidos de la Copa del Mundo que se está disputando en ese país del continente asiático, tras ganar un concurso de una reconocida marca de indumentaria deportiva.

VIAJE

Moralejo contó la particular historia de cómo obtuvo la posibilidad de viajar a uno de los eventos deportivos más importantes del planeta. “El 7 de diciembre por la mañana salimos desde Ezeiza, el 8 estaríamos llegando a Qatar para los cuartos de final”, sostuvo.

GANÓ UN

CONCURSO

“El premio que gané es de un concurso de Adidas, hace unos meses a través de la aplicación me llego la notificación de un concurso. Estaba tomando un café con un amigo y nos anotamos, pero nunca pensé que iba a ganar. Cuando me avisaron, dudaba y borraba los mails, pero insistieron hasta que confié. Son cinco días y cuatro noches, todavía no sé qué partidos incluye. Están pagos los pasajes de ida y vuelta, el hotel y el partido. Vamos a parar donde está la Selección de Uruguay y viajo con Jorge Castro, que es un amigo con el que la paso bien”, remarcó.

QATAR

“Ya he mirado todo sobre Doha, he chateado con chicos que están allá y me han ayudado también. Nunca subí a un avión. Es algo único y no lo puedo creer todavía. Ojalá la selección pase, que ganemos los dos partidos y la pueda ver en cuartos”, finalizó Moralejo.

 

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Temporada de verano: cuánto cuesta alquilar una quinta en Pehuajó

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A las clásicas vacaciones fuera de la región, se le suma, como todos los años, la posibilidad de alquilar una casaquinta en algún sector del Partido de Pehuajó, donde reinen la tranquilidad y el sonido de la naturaleza.

Diario NOTICIAS relevó precios de alquileres de quintas en base a publicaciones de vecinos en el MarketPlace de la red social Facebook y constató que los valores que piden los propietarios pueden llegar a los 20 mil pesos por día.

En estos casos las quintas se alquilan entre las 10 y las 20 horas de cada día, con precios que parten de los 14 mil pesos y 16 mil pesos, llegando hasta 20 mil.

Las comodidades de cada quinta son variopintas. Un caso que registró este medio consta de una propiedad con quincho abierto, parrilla, baño y pileta. En su interior, se garantiza heladera, freezer y hasta una pava eléctrica, por ejemplo. Hay propietarios que optan también por realizar rebajas a quienes alquilen durante más de un día de la semana hábil.

BARRIO CENTENARIO. Postal aérea del sector comprendido por el acceso Kirchner arriba, Av. Pastor Ibañez a la izquierda y la Ruta 5 a la derecha.

CONTEXTO PROVINCIAL

Desde la Cámara Inmobiliaria bonaerense, aseguraron que en materia de alquileres para el verano “no hay mucha disponibilidad”. Esta situación se debe, según explicaron, a que ahora la oferta es para eventos. “Los dueños han desistido de alquilarlas de manera tradicional”, puntualizó la titular de la entidad, Mirta Libera, en diálogo con diario Democracia de Junín.

Dentro de la escasa disponibilidad de casas con amplio jardín, árboles, parrilla y piscina lo que más se encuentra, pero a precios que no son para la mayoría de los bolsillos, son inmuebles en el interior de countries o barrios cerrados. “En esos casos, tenemos que hablar de entre 1.500 y 2.000 dólares la temporada; puede haber otras con menos comodidades a valores un poco más bajos”, añadió Libera.

La operadora inmobiliaria resaltó que a raíz, justamente, de la poca oferta en esa porción del mercado del alquiler, “no hay una referencia concreta de los valores que se manejan”.

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