DeportivasFútbolInformes especiales

Serio traspié en el debut

Con grandes expectativas el 15 de octubre de 1995 dio comienzo una nueva edición del llamado Torneo del Interior organizado anualmente por el Consejo Federal de la Asociación del Fútbol Argentino, con la participación, una vez más, de un representante de la Liga Pehuajense de Fútbol, en este caso el Club Defensores del Este que hacía su quinta presentación en este tipo de torneos.

EL GRUPO

El equipo azulgrana quedó incorporado al denominado “Torneo Argentino B”, debiendo integrar un grupo de cuatro equipos junto a El Linqueño, que representaba a la Liga Ameghinense; Ingeniero White de Banderaló que lo hacía por la Liga de General Villegas, y San Agustín, representante de la Liga Nuevejuliense, equipos que deberían enfrentarse por sistema de todos contra todos a dos ruedas, alternando la condición de local y visitante, por lo que en total deberían disputar seis partidos en esa primera fase del torneo.

EL PLANTEL

El plantel de Defensores del Este se había podido conformar con refuerzos de otras instituciones locales, luego de concluido el campeonato de la Liga Pehuajense, el cual finalizó el 10 de septiembre, por lo que su técnico apenas pudo contar con un mes para la puesta a punto de los jugadores y la conformación del equipo, debiendo tener en cuenta también que tres de los jugadores convocados, vale decir los delanteros Miguel y Carlos Torres de Atlético General San Martín y el lateral volante Raúl Moyano de Atlético Calaveras, no podrían estar presentes en el debut del equipo en el torneo en razón que todavía tenían pendiente el cumplimiento de una fecha del total de la suspensión recibida en la edición anterior del Torneo del Interior, cuando defendieron los colores de San Martín.

AMISTOSOS

En el marco de la preparación, Defensores jugó tres encuentros amistosos con suerte diversa. En el primero, recibió la visita de Belgrano de Santa Rosa, provincia de La Pampa y sufrió una dura derrota por 4 a 0. Luego jugó también como local ante Empleados de Comercio de la ciudad de Bolívar que se preparaba para el mismo certamen, y volvió a ser derrotado, aunque en este caso, ajustadamente por 3 a 2. Finalmente recibió otra vez en su estadio al elenco albirrojo bolivarense pero en esta nueva oportunidad la victoria fue para el azulgrana que se impuso por 3 a 1. Teniendo en cuenta que el rendimiento del equipo había ido de menor a mayor, surgieron esperanzas en la posible campaña que pudiera cumplir el conjunto pehuajense, aunque la afición local, tratándose de Defensores, estaba acostumbrada a muchos más éxitos que fracasos y comenzó a crear importantes expectativas. Sin embargo, no había que soslayar que el actual plantel azulgrana no tenía muchos jugadores de los que habían logrado resonantes victorias entre 1992 y 1993. Ahora había un plantel con jóvenes incorporaciones que también esperaban un voto de confianza.

EL DEBUT

Haciéndose eco de las expectativas, el plantel de Defensores del Este se trasladó hacia la ciudad de 9 de Julio para jugar su primer partido oficial en la nueva edición del ahora denominado “Torneo Argentino B”, como ya hemos expresado.

ESTADIO Y AUTORIDADES

El encuentro se disputó en la tarde del domingo 15 de octubre de 1995 en el estadio del Club Atlético 9 de Julio y contó con una terna de autoridades integrada por el señor Roberto Ducca como árbitro principal, secundado por los señores Juan Gómez y Juan Elichiri, todos pertenecientes a la Agrupación de Árbitros de la ciudad de Azul.

EQUIPOS

El conjunto local presentó una formación integrada por: Utello, Corvalán, Bonfiglio, Callegaro y Juan Pardavila; Albano, Aliberti y Zapatielo; Fraga, Rumi y Sainz.

Por su parte, el elenco visitante, siempre bajo la dirección técnica de Pablo Javier Zurro, presentó un equipo cuya formación estuvo compuesta por: Hugo Fernando Pizarro, Guillermo Salanitro, Hernán Argañaraz, Carlos Di Salvo y Néstor López; Alejandro Galeano, Carlos Tolosa, Dardo Pascual y Américo Delfino; Gustavo Guinea y Mariano González.

EL PARTIDO

El encuentro, desde el plano netamente futbolístico fue muy pobre y totalmente digno de ser olvidado lo más rápido posible. Es cierto que se esperaba mucho de Defensores pero cuando se vio el accionar del muy limitado equipo nuevejuliense, realmente se esperaba mucho más todavía del representante pehuajense.

Sin embargo Defensores no pudo y San Agustín tampoco, más allá del resultado del partido, porque la producción de ambos resultó aterradoramente pobre si se pensaba en acceder a la siguiente fase del torneo.

Es cierto que el conjunto visitante se mostró muy seguro en el primer cuarto de hora y esto pareció desalentar al local que, prácticamente y a lo largo de todo ese primer período, no inquietó al arquero Pizarro. Apenas un remate peligroso de Albertini que Alejandro Galeano desvió por línea final cediendo un tiro de esquina. Pero nada más. El medio campo local no funcionaba y sus delanteros quedaban aislados. Tampoco obtenía resultados Defensores, cuyos volantes dominaban la zona media pero sus delanteros no se desmarcaban ni generaban posiciones ofensivas para aprovechar, salvo un cabezazo muy débil de Mariano González. Lo más peligroso generado por el equipo visitante había sido un tiro libre ejecutado por Argañaraz que el arquero Utello no consiguió retener en primera instancia imprimiéndole cierta cuota de suspenso a la jugada, pero enseguida logró despejar un defensor. Todo era muy aburrido.

EL QUIEBRE

Sin duda alguna, el quiebre del partido estuvo sobre el final del primer tiempo cuando Carlos Tolosa, en una buena maniobra ofensiva, encaró hacia el arco visitante pero fue derribado con falta muy cerca del área. Era tiro libre para Defensores con buenas posibilidades, pero por inexplicables razones se produjo un incidente entre jugadores de ambas escuadras y el juez de línea llamó al árbitro para informar al jugador Mariano González, el cual fue expulsado en forma directa por el señor Ducca. De contar un tiro libre peligroso en su favor y tener el trámite del partido controlado, Defensores pasó a quedarse con un jugador menos cuando aún no había terminado la primera etapa, hecho que afectó al visitante y agrandó al elenco local. El tiro libre no trajo consecuencias.

SEGUNDO TIEMPO

Con un hombre más que su rival, todo un tiempo por delante, la condición de local y el apoyo de su gente desde afuera, el local se sintió obligado a ir por la victoria asumiendo el principal rol protagónico del encuentro, pero el problema lo tenía dentro del campo de juego porque sus hombres no rendían en la medida de lo esperado y chocaban una y otra vez contra el vallado defensivo formado por las líneas bien armadas por Defensores.

Estaba claro que, con un hombre menos, el elenco azulgrana quedó dispuesto para contener los ataques de su rival como primera medida y esperar la posibilidad de un contragolpe. Por ello el técnico Zurro decidió hacer ingresar a Carlos Sarobe, alto delantero de Estudiantes Unidos que podía resolver con conocida eficacia, alguna situación ofensiva que pudiera presentarse. Pero el partido estaba llamado para ser definitivamente malo y con el correr de los minutos y la presencia del cansancio, parecía que el marcador no sería abierto o que, si ello ocurría, podría ser consecuencia más de un hecho fortuito que de un recurso ofensivo bien empleado.

Carlos Ferreyra reemplazó a Guinea y Defensores quedó con dos líneas de cuatro hombres, bien definidas, y Sarobe solo como delantero. El local no encontraba la forma de superar esas líneas y cuando llegaba al área azulgrana lo hacía con mucho desorden. Pero sobre los 32 minutos, el árbitro sancionó un tiro penal para San Agustín por supuesta infracción de Ferreyra dentro de su área y en medio de un nutrido grupo de jugadores. Hubo protestas pero el fallo no se modificó y Juan Pardavila, con un violento disparo bajo, derrotó a Pizarro poniendo al local en ventaja.

Defensores no reaccionó enseguida pero el delantero Fraga se las arregló para que lo expulsaran y las esperanzas del azulgrana renacieron. Con más desorden que claridad la visita fue por el empate, pero se adelantó demasiado y en un contragolpe local, Pizarro, que estaba lejos de su arco, no tuvo otro recurso que detener el balón con la mano y fue expulsado. De allí al final, Defensores no pudo hacer nada y San Agustín se llevó una ajustada victoria, pero victoria al fin, por 1 a 0, dejándole al elenco pehuajense el problema de tener que recuperar terreno en las posiciones pero sin dos de sus valores más calificados. Todo se hacía demasiado cuesta arriba para Defensores del Este.

 Próximo sábado: Defensores en busca de la recuperación ante Ingeniero White.

FOTO 1: Hugo Pizarro, expulsado sobre el final del partido.

FOTO 2: Mariano González, expulsado en el primer tiempo.

 

Show More

Noticias relacionadas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *