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A cien años del natalicio de un grande

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Hace exactamente un siglo, en territorio bonaerense, nació una de las más notables figuras que dio el automovilismo deportivo argentino. Alguien que se inició en la mecánica nacional, pero su fama llegó de la mano de la Fórmula Uno Internacional. Su paso por el turismo carretera fue breve y fugaz como el vuelo de una saeta, pero su experiencia volcada a innovadores proyectos de los años ’60, resultó determinante.

GONZÁLEZ

José Froilán González, dado que de él se trata, nació el 5 de octubre de 1922 en un paraje llamado La Colonia, ubicado entre Arrecifes y Salto, en la provincia de Buenos Aires.

Conocido como “Pepe”, pasó la infancia en el campo y lejos de los fierros y los talleres, pero el vínculo genealógico con su tío, el inolvidable Flaco Julio Pérez, encausó sus inquietudes, entusiasmo y predisposición para el esfuerzo hacia el automovilismo deportivo.

INFANCIA

Fue un niño inquieto y curioso, audaz y travieso, pero por sobre todas las cosas mostró un notable ingenio para darle forma a sus locas ideas. Cuentan que alguna vez y siendo muy pequeño, abordó su carrito construido con maderas de un barril y emprendió camino por el campo sin más tracción que la fuerza de su perro tirando del transporte. Sin embargo, la aventura no terminó bien, porque cuando el animal, que marchaba a toda velocidad, se encontró de frente con uno de los alambrados perimetrales de la zona de la vivienda, logró sortear el obstáculo en una muestra de notable destreza y velocidad de reacción, pero Pepe no y quedó incrustado contra la alambrada, sufriendo cortes en el rostro y los brazos, aunque nada comparable con la reprimenda posterior.

ADOLESCENCIA

En plena adolescencia comenzó a trabajar en el taller de la Agencia Chevrolet de la ciudad de Arrecifes, que había sido adquirida por una sociedad integrada por su padre y su tío Julio Pérez. Allí tomó contacto definitivo con los fierros y empezó a participar “a escondidas” de las famosas “picadas” nocturnas que alteraban la tranquilidad pueblerina. No contaba con un auto y se valía para participar de algún vehículo que estuviera en reparación en el taller de la agencia. La aventura era demasiado arriesgada y su tío Julio lo descubrió, pero guardó el secreto porque entendió que los hermanaba la misma pasión. Para entonces, el Flaco estaba en plena participación en el turismo carretera y Pepe soñaba abrirse camino tras sus pasos. Lamentablemente, el 14 de diciembre de 1940, cuando Julio era puntero absoluto de las Mil Millas Argentinas, un accidente puso fin a su vida y afectó los proyectos de José debido a que la palabra automovilismo se convirtió en una de las más terribles para su familia.

AUTOMOVILISMO

Esperó pacientemente el paso del tiempo y en 1945 se inscribió en una competencia zonal de monopostos en Carmen de Areco. Naturalmente que lo hizo bajo un seudónimo para evitar problemas familiares, y eligió el nombre: “Canuto”, tal como se llamaba un payaso de un circo que había pasado por Arrecifes.

Todo pareció ir bien para Pepe, pero cuando debió correr en su ciudad y a pesar que había adoptado un nuevo seudónimo, en este caso “Montemar”; su padre advirtió el engaño un día antes de la carrera y lo echó de la casa.

EL TC

Lejos de desalentarlo, la adversidad lo fortaleció aún más y siguió adelante, alternando carreras con su trabajo de transporte de cereales a Buenos Aires. Con un Ford A participó en distintos circuitos zonales, logrando victorias en Unquillo, Salto y Junín; pero para 1947 tomó la decisión de incursionar en el turismo de carretera. Sin dudas era el más grande desafío que podía afrontar por entonces y decidió largarse al ruedo con un Chevrolet, pero no encontró la máquina adecuada de esa marca de la que era afecto. No obstante, en un viaje con su camión por la ciudad de Buenos Aires, concretó una operación por la cual pudo adquirir el auto con el que había competido Augusto Mc Carthy, un reconocido piloto de la época inicial del Turismo Carretera. El problema era que no se trataba de un Chevrolet sino de un Dodge, lo cual no iba a ser bien visto por sus seguidores arrecifeños, pero era lo que pudo conseguir y se embarcó en el TC.

MIL MILLAS

El 20 de diciembre de ese año debutó en las Mil Millas Argentinas, cuyo orden de largada era por sorteo y a su Dodge le asignaron el número 98. La carrera se estructuró en 2 etapas: La primera desde Bernal hasta Bahía Blanca y la segunda en camino de regreso, pero a diferencia de lo acostumbrado, se largó a las nueve de la mañana con una temperatura de 36 grados, a pesar de los reclamos de los pilotos que deseaban correr de noche.

Partieron 116 de los 123 inscriptos, pero Pepe abandonó entre Azul y Tandil.

EL GRAN DESAFÍO

Se prendió en pruebas de circuitos asfaltados en la Capital Federal, pero fue debut y despedida porque tras una acalorada discusión con el comisario deportivo recibió una suspensión de seis meses impuesta por el Automóvil Club Argentino.

Reapareció con otro proyecto ambicioso: correr el Gran Premio Internacional de América del Sur, prueba de 9.575,800 kilómetros a cubrir en 14 etapas, partiendo desde Buenos Aires el 20 de octubre de 1948 y arribando a Caracas, Venezuela, el 8 de noviembre.

Trabajó incasablemente para ello y dijo presente con un Chevrolet modelo 39, acompañado por Bernardo Pérez, quizá uno de los hombres que mejor entendió la mecánica Chevrolet en nuestro país. Desafortunadamente abandonaron en tierra boliviana. Fue el adiós al turismo carretera como piloto, porque un nuevo horizonte se abrió ante sus ojos.

FÓRMULA UNO

Al año siguiente contó con la oportunidad de conducir una Maserati en una competencia internacional realizada en el circuito de Palermo, logrando un honroso quinto puesto delante de grandes figuras de reconocimiento mundial. Tal performance le abrió las puertas del Viejo Continente y se enroló en la Fórmula Uno Internacional contratado, precisamente, por Maserati. No fue el único argentino, porque su compatriota y viejo adversario del TC, Juan Manuel Fangio, fue incorporado a las filas de Alfa Romeo.

FERRARI

Pronto, Pepe, estuvo al comando de una Ferrari, escudería que no solo no había obtenido victorias en la Fórmula 1, sino que tampoco había logrado una pole position. Sin embargo, en el Gran Premio de Gran Bretaña de 1951, esa situación comenzaría a cambiar.

Pepe, también conocido como: “el Cabezón” González, con una Ferrari 375 consiguió la pole soñada, al registrar el mejor tiempo, incluso delante de los grandes candidatos: Juan Manuel Fangio y Giuseppe Farina, de Alfa Romeo. Pero el 14 de julio de aquel año era su día y, aguantando la tremenda presión que ejercía Fangio, terminó imponiéndose en la carrera y otorgándole la primera victoria a Ferrari en la máxima categoría del automovilismo.

Con buenas actuaciones en la temporada, terminó siendo subcampeón mundial, escoltando al ilustre balcarceño Juan Manuel Fangio.

EL RETIRO

Parecía tener mucho por delante, pero en 1953 sufrió un grave accidente en Lisboa.

Ocurrió cuando volcó el Lancia Sport de tres litros que conducía. Recuperado de las lesiones sufridas, decidió seguir en la Fórmula Uno y en 1954 consiguió la segunda y última victoria de su trayectoria, también en el Gran Premio de Gran Bretaña. Un año después decidió retirarse como piloto de una categoría, donde, además de sus victorias, logró 7 segundos puestos y 4 terceros, habiendo conseguido el récord de vuelta en 6 ocasiones.

EL CHEVYTÚ

Regresó al país y se metió de lleno en el proyecto de llevar al éxito a un auto compacto que se diferenciaba mucho de las cupecitas del TC de entonces. Así armó el “Chevytú”, castellanización tribunera del Chevy Two, auto de origen estadounidense muy similar al Chevrolet 400 que circulaba en la Argentina. Los hermanos Aldo y Rinaldo Bellavigna se encargaron de la preparación y Jorge Cupeiro fue elegido para pilotarlo. La sociedad dio grandes satisfacciones y cerca estuvo de quedarse con el campeonato de la categoría en 1965. Pehuajó vio a Froilán González sufrir desde una aeronave una carrera donde el F-100 de Ángel Rienzi terminó venciendo al “Chevytú” en una competencia que quedó grabada a fuego en la historia del turismo carretera y en la memoria de los pehuajenses.

RECONOCIMIENTOS

En octubre de 1992 festejó sus 70 años en una reunión realizada en el Alvear Palace Hotel siendo agasajado por ex – pilotos, periodistas y funcionarios. Allí se presentó oficialmente el libro dedicado a su vida y escrito por Roberto Carozzo, titulado: “José Froilán González, una pasión sobre ruedas”, que constituye un testimonio de elevado valor para la historia deportiva argentina y uno de los mejores homenajes para un hombre que, más allá de sus logros internacionales, dejó su nombre en la historia del turismo carretera.

EL FINAL

Pepe falleció en la Capital Federal, el 15 de junio de 2013 como consecuencia de una enfermedad respiratoria. Tenía 90 años y con él se fue uno de los últimos sobrevivientes de una gran época de la Fórmula Uno Internacional, donde inscribió su nombre en lo más alto, acompañado por nuestra gloriosa bandera.

Roberto F. Rodríguez.

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DEPORTES

Sportman de lujo

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Fue un multifacético deportista que jugó a lo que quiso y consiguió quedar considerado entre los mejores de su tiempo, aun en actividades deportivas muy disímiles.

Pehuajó lo recibió en varias oportunidades, dentro de su trayectoria en el automovilismo nacional, más precisamente en el turismo de carretera.

MENDITEGUY

Carlos Menditeguy, dado que él se trata, había nacido el 10 de agosto de 1914 en la ciudad de Buenos Aires, en el seno de una familia propietaria de importantes establecimientos rurales del país y ubicada socialmente en la clase alta. Sin embargo, Charles se inclinó, desde muy joven, por la práctica deportiva y comenzó a distanciarse del campo, al que regresaría luego para ocuparse de sus caballos de carrera.

Cursó sus estudios en el Colegio Carmen Arriola de Marín e integró, como centrodelantero, el equipo campeón intercolegial. El fútbol lo tenía presente. Pero eso sería solo el principio.

DEPORTES VARIOS

Como si estuviera convencido que ya había demostrado su calidad en la práctica del popular balompié, decidió dedicarse al tenis y, siendo aún un adolescente, alcanzó el séptimo lugar en el ranking argentino. Era cuestión de seguir, sumar esfuerzo y dedicación, y el deporte nacional lo tendría en lo más alto del tenis. Pero fue por otros horizontes.

Demostró su calidad en pelota a paleta, y también practicó squash con éxito. El Jockey Club lo contó entre sus nadadores principales y también se dedicó al remo. Hasta allí, parecía que, excepto el fútbol, no estaba para los deportes de contacto, pero, contradiciendo esa apreciación, comenzó a practicar boxeo y hasta incursionó en la esgrima.

EL POLO

Cuando su tiempo juvenil quedó atrás, aunque no tanto, decidió dedicarse al polo y jugó su primer partido cuando tenía solo 20 años de edad. Le gustó, y poco después comenzó a dedicarle parte de su tiempo a ese deporte ecuestre. Su entusiasmo y sus condiciones exigían mayor dedicación y aceptó el reto, logrando, antes de cumplir 30 años, ser un 10 de hándicap, máxima categoría del polo. Un fenómeno.

EL GOLF

Acudió a un campo de golf con un amigo donde, tras observar los movimientos de los jugadores y conocer las reglas del juego, no tuvo mejor ocurrencia que afirmar que ese deporte era fácil. Lejos de generar un mal momento, lo que generó fue una apuesta, la que aceptó con enorme seguridad, comprometiéndose a demostrar que podía alcanzar la máxima calificación de categoría, teniendo como plazo límite un acordado tiempo. Y cumplió. En pocos meses llegó a ser un jugador de primer nivel nacional. Increíble.

CARRERAS

Llegó el tiempo del deporte motor y, en el verano de 1950, debutó ganando una carrera para autos Sport al comando de una flamante Ferrari 166 Spyder Corsa, competencia que se desarrolló en el circuito conocido como el de: “El Torreón de Mar del Plata”.

Al no haberse proyectado en el fútbol ni en el boxeo, sus grandes hazañas deportivas le depararon un gran reconocimiento, pero solo de una determinada clase social, muy ligada, en ese tiempo, a ese tipo de deportes que lo habían visto triunfar. En consecuencia, le faltaba el reconocimiento popular y eso, solo podía dárselo el turismo de carretera, la más popular de las categorías del automovilismo argentino. Y hacia allí fue.

EL TC

Se sumó al TC en el primer lustro de los ’50 y su primera victoria llegó en Olavarría en 1955, donde logró imponerse a los afamados créditos locales Dante y Torcuato Emiliozzi por solo 40 segundos luego de recorrer más de setecientos kilómetros entre tierra y asalto.

¿Le faltaba algo más? Sí. Volver a la F1 Internacional. Había corrido en Buenos Aires en 1953. Y esa breve experiencia, sus grandes condiciones, los contactos adecuados y las posibilidades que aparecían en el horizonte deportivo, le abrieron una nueva puerta y en 1956 se sumó al equipo oficial Maserati.

F1 INTERNACIONAL

En mayo de ese año se disputaría el Gran Premio de Mónaco y Menditeguy debía correr allí. Sin embargo, algo ocurrió que dio vida a una de sus anécdotas más increíbles.

Casi sobre la fecha de la carrera, el campeón del mundo de la F1, el argentino Juan Manuel Fangio, recibió una invitación para tener una cena con la bellísima y famosa Brigitte Bardot. Profesional al ciento por ciento, como era el campeón, rechazó la misma, pero propuso un reemplazo: Carlos Menditeguy, piloto de Maserati y verdadero gentleman que, además, dominaba el idioma francés sin dificultades. La bella aceptó el cambio, pero la cosa no quedó en una cena, sino que, tras la misma, ambos se fueron a Saint Tropez, a vivir un fin de semana inolvidable. Por eso, cuando llegó la hora de la carrera, la Maserati de Menditeguy quedó sola en boxes, porque Charles nunca llegó y lo despidieron del equipo.

Sin embargo, al año siguiente, cuando Fangio fue contratado por Maserati, Menditeguy recuperó su puesto como piloto de la escudería y en la primera carrera de esa temporada fue tercero en Buenos Aires, detrás de Fangio y Jean Behra.

TRES RUEDAS

Retornó al TC y fue noticia cuando, al culminar el Gran Premio Argentino de 1957, atravesó la línea de llegada en solo tres ruedas, dado que su Ford había perdido una. La fotografía recorrió diferentes medios gráficos y Charles recogió el reconocimiento de la afición fierrera.

Un año después, visitó Pehuajó para competir aquí por primera vez.

EN PEHUAJÓ

El 12 de agosto de 1958 se disputó la I Vuelta de Pehuajó y Charles largó en el tercer lugar conforme al orden establecido. Detrás de Álzaga y Piersanti, pero delante de Juan Gálvez, Marcos Ciani, Oscar Gálvez y otros grandes del automovilismo nacional. Pero la suerte no lo acompañó y pronto quedó al margen de cualquier posibilidad de lucha. Ganó Ciani y nuestro crédito, Jorge Farabollini, que hacía sus primeras armas, terminó décimo.

NUEVAS VISITAS

En 1959 sumó otra victoria al imponerse en la I Vuelta de Arrecifes y estuvo muy cerca de ganar en Santa Fe, pero en esa tierra siempre se le escapó el triunfo.

El 22 de septiembre ganó en Olavarría, superando a Oscar Gálvez por 39 segundos, y, al mes siguiente se inscribió para la II Vuelta de Pehuajó, disputada ese año (victoria de Dante Emiliozzi bajo la lluvia), pero sin suerte. Recién en 1960 cumplió una buena actuación en nuestra tierra al terminar quinto en otra lluviosa jornada, carrera que ganó Juan Gálvez.

OTRA VEZ NOTICIA

En ese año 1960, en el que se despidió de la F1, no sin antes recoger grandes elogios, volvió a ser noticia en el TC. Fue durante el Gran Premio Argentino, diagramado en seis etapas. Ganó las tres primeras etapas y aunque tenía enormes chances de ganar la gran carrera aprovechando la ventaja que llevaba, asumió nuevos riesgos con tal de ganar la cuarta etapa, dado que, hasta entonces, ningún piloto había logrado la hazaña de ganar cuatro etapas consecutivas en un Gran Premio y ese récord era un desafío para Charles. No pudo ser. La rotura de un palier le restó estabilidad al Ford que terminó incrustado en una zanja con el tren delantero destrozado. Adiós etapa. Adiós récord. Adiós carrera.

INOLVIDABLE

Se reencontró con el triunfo en 1962. Ganó en Villa Carlos Paz y en la tradicional Mar y Sierras. Pero ese año, por la muerte de Jorge Farabollini, no se hizo la carrera en nuestra ciudad. Recién al año siguiente se inscribió en la V Vuelta de Pehuajó, pero finalmente, no largó. No obstante, volvió a ser la gran noticia en el Gran Premio de año 1963, trazado sobre 3.814 kilómetros a cubrir en 5 etapas. Anduvo entre los primeros y aunque solo ganó una etapa, a 20 kilómetros de Pergamino, donde culminaba la prueba, era puntero con tanta ventaja que podía reducir la velocidad y quedarse con el Gran Premio. Es más, ya podía divisar, desde la ruta, la ciudad de Pergamino, pero una biela se cortó, se quebró el árbol de levas y un pistón se incrustó en el block. El motor quedó destruido. Solo quedaban 17 kilómetros. Nada más. Nadie podía creer en su abandono. Dicen que cuando su acompañante, Agustín Linares le preguntó: “¿Qué hacemos con el auto?”, Charles le respondió: “Saque nafta del tanque y préndalo fuego. Quémelo, Linares, quémelo.”

Pairetti encontró el Gran Premio que perdió Menditeguy, pero la anécdota de Charles quedó en la historia del automovilismo argentino.

SU GRAN AÑO

Retornó a Pehuajó en 1966, su gran año y terminó segundo, detrás del tractor de Eduardo Casá. Su única victoria en el año fue en Tres Arroyos y fue la última de su paso por el TC.

Ese año alcanzó el récord de vuelta en Salto con un promedio de 190,320 kilómetros horarios y culminó el campeonato en el cuatro lugar con 41 puntos.

EL ADIÓS

Víctima de una cruel enfermedad, Carlos Menditeguy falleció en la Capital Federal, el 27 de abril de 1973 y con él se fue uno de los personajes más pintorescos y recordados del deporte argentino. Un grande que nunca quiso ser profesional, porque entendió al deporte como un pasatiempo. Pero siempre quiso ser el mejor, porque para él: competir y ganar, eran dos acciones inseparables.

Roberto F. Rodríguez.

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DEPORTES

Fernando Bethouart: “Hay que poner en marcha la liga y después vendrá la asamblea ordinaria para elegir a las nuevas autoridades”

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El actual titular de la Liga Pehuajense de Futbol adelantó detalles de la primera reunión del 2023 en la entidad para diagramar la temporada. Además aclaró los próximos pasos desde el punto de vista institucional.

Fernando Bethouart, Presidente de la Liga Pehuajense de Futbol, mantuvo contacto telefónico en la mañana de FM Del Sol, donde contó detalles de la convocatoria a reunión del Consejo Asesor para el próximo lunes con el objetivo de comenzar a delinear la programación de la temporada 2023 y la disputa de los campeonatos oficiales del futbol local.

“LA CUESTIÓN DEPORTIVA DEBE ARRANCAR”

Bethouart aseguró que “la cuestión deportiva debe arrancar y los clubes tienen que tener fechas estimadas de que se va a jugar y como se va a jugar, eso es lo que hay que empezar a preparar a partir del lunes. Sera una reunión formal como siempre hacemos y veremos qué intención tienen los clubes”.

“SABEMOS LO QUE PASÓ EN LA LIGA EL AÑO PASADO”

“Sabemos lo que pasó en la Liga el año pasado, pero ahora se cerró el balance el 31 de diciembre, cuando el contador lo tenga listo se llamara a Asamblea para normalizar institucionalmente la Liga. Hay que poner en marcha la liga y después vendrá la Asamblea Ordinaria para elegir a las nuevas autoridades. Hay que arrancar y después la institución se irá normalizando a lo largo del año. Las expectativas están renovadas, esperemos que haya la mayor competencia posible y ya están los dirigentes trabajando, con los técnicos confirmados y en la búsqueda de refuerzos”, añadió Bethouart.

PRIMERA REUNIÓN DEL AÑO CON LOS CLUBES: “PODRÁN PRESENTAR PROYECTOS”

“El lunes todos los clubes tendrán la posibilidad de presentar los proyectos y a la brevedad, en una nueva reunión después de 10 días, se terminará resolviendo. Anteriormente nosotros resolvíamos por ahí el formato creyendo que era el exitoso, pero si ahora los dirigentes estiman que hay que modificar el formato y tienen consenso para eso, se modificara. Eso lo van a resolver los delegados de los clubes. Hay muchas chances y opciones, también está el tema arbitral que fue bastante complicado el año pasado. Hay cosas que se van a cambiar, hay clubes de afuera que no quieren que dirijan árbitros de Pehuajó. Tenemos opciones para tener árbitros de la zona, le vamos a dar la derecha a los clubes. Se resolverá el lunes, pero seguramente este año habrá nuevos árbitros en la Liga Pehuajense de Futbol y si nosotros seguimos un tiempo más, se van a contratar árbitros directamente. Queremos compatibilizar los árbitros de la región que vengan, con los árbitros de la agrupación y los que contratemos directamente desde la Liga”, comentó el titular de la LPF.

15 EQUIPOS

Por último, Bethouart señaló que “estimamos que participarán los mismos 15 equipos del año pasado, no he escuchado de ninguna baja o algún equipo que tenga dudas para competir”.

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DEPORTES

Felipe Peña se va a préstamo a Arsenal

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El volante central saldrá cedido con el objetivo de sumar más minutos luego de su lesión. Ya están muy avanzadas las charlas con su nuevo club.

Bombazo de último momento en River. A poco más de un día para que cierre el mercado de pases de Primera División, está cerca de concretarse la salida de un futbolista del plantel profesional. El jugador en cuestión es Felipe Peña Biafore, quien se recuperó hace algunos meses de un edema que sufrió mientras se rehabilitaba de la rotura de ligamento cruzado y recién pudo volver a trabajar a la par a fines de 2022.

Peña sumó minutos en los últimos encuentros con Gallardo, allá por el mes de diciembre, y también tuvo rodaje con Demichelis en Estados Unidos. De hecho, jugó desde el arranque frente a Millonarios de Colombia en el segundo amistoso en tierras yankees y lo hizo de muy buena forma. Sorpresivamente, está todo dado para que se vaya de River en este mercado de pases con el objetivo de sumar más minutos.

El club que está a detalles de sumarlo es Arsenal de Sarandí, que tiene como técnico a Carlos “Moncho” Ruiz y deberá pelear y mucho para escaparle al descenso este año. Aún se están resolviendo las condiciones del acuerdo, pero sería a préstamo por un año, sin cargo, sin opción de compra y aún no está definido si habrá una cláusula de repesca a mitad de año en caso de que River quiera traerlo de regreso. Fuente: La Página Millonaria.

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