martes 25 de junio de 2024 - Edición Nº1625

Deportes | 28 may 2024

Los medios nacionales no dejan de hablar de Fernando Belasteguín

“La leyenda que llegó de Pehuajó”. El mejor jugador de la historia, 16 años N°1, se retira a los 45. Antes, habló con Olé.


Por: Sergio Stuart – Diario Deportivo Olé.

Como buen estudiante de Economía que fue, a Fernando Belasteguín le gustan los números. Entonces, lo ayudamos a contar: del 2003 al 2018 fue N° 1 del mundo, 16 años, inédito en cualquier deporte; ganó 230 títulos en 286 finales (una locura de 80% de efectividad); pasó un año y 9 meses invicto en pareja con Juan Martín Díaz; ganó 22 torneos al hilo; le dieron 11 Olimpia de Plata; obtuvo seis mundiales. Todo desde los 15 a los 45 años, en una carrera de 30 temporadas que está terminado en este 2024.

El diestro nacido en Pehuajó, The Boss, el mejor jugador de pádel de la historia, antes de ese punto final abrió un paréntesis para hablar en exclusiva con Olé tras jugar el Mar del Plata Premier Pádel, torneo en el que llegó a cuartos de final junto con Juan Tello, y previo a viajar a Chile, para disputar otro P1.

-Se nota que estás para seguir. ¿Por qué dejas?

-Es una decisión muy meditada. Físicamente, para los 45 años que tengo, me siento bien, estoy compitiendo con chicos de 20. Ahora en el pádel se está viviendo un momento muy bueno, se gana cada vez más plata, y yo puedo jugar dos años más y ganar plata, pero nunca jugué por plata. Y sé que si juego dos años más no voy a jugar para ganar, voy a jugar por plata, y me estaría traicionando. Entonces, yo este año sí me veo bien todavía como lo dijeron Arturo -Coello- y -Agustín- Tapia, los números 1, que pierden muy poco, pero tenían la sensación antes del partido, de que si no jugaban bien… Todavía les puedo ganar. Y hay una razón personal: estuve mucho tiempo fuera de casa en muchas etapas de mis hijos, y ahora mis hijos entran en una edad de la adolescencia…

-Vos tenés tres hijos…

-Mi hijo este año cumple 16; mi hija, 14, y la otra 11, que los cumple la semana que viene, cuando yo no estoy. Y quiero estar en una etapa muy importante. Ya mi señora se tiró el equipo al hombro y ahora quiero estar ayudándola, que cuando mi hijo salga y hay que ir a buscarlo a las 5 de la mañana, yo lo puedo ir a buscar. No me perdonaría nunca no estar en la que considero la etapa más difícil de la crianza de los hijos.

Cierro una etapa de 30 años como jugador profesional que empecé con 15 y me retiro con 45, no puedo pedir más.

Las lágrimas de Belasteguín, con su familia en el homenaje que le hicieron en Mardel.Las lágrimas de Belasteguín, con su familia en el homenaje que le hicieron en Mardel.

-Es una mezcla…

-Además, el deportista que te dice que se ha cansado de ganar o alguien que dice ya no gana más porque no quiere, eso es mentira. De ganar, no te cansas nunca; de perder, sí. Yo en los últimos años, desde que dejé de ser N° 1 por diferentes lesiones graves, he perdido muchísimo y he ganado poco en comparación de lo que venía ganando. Es un puñal en el corazón. La única vez en mi vida que perdí y fui feliz, fue el otro día contra Arturo y Agustín. Por eso se juntan muchas cosas, por las cuales es una decisión muy meditada. Cierro una etapa de 30 años como jugador profesional que empecé con 15 y me retiro con 45, no puedo pedir más.

Belasteguín y la selfie con la prensa en Mar del Plata.Belasteguín y la selfie con la prensa en Mar del Plata.

-Hablando de tu familia… ¿Por qué no quisiste que tus hijos vieran los trofeos en tu casa?

-Yo creo que eso me viene de chiquito, de ver a mis papás súper perfil bajo, a mi mamá hasta le daba vergüenza cuando yo salía en el diario de Pehuajó. Y eso a mí es algo que me ha marcado mucho. Mi hijo más grande, el otro día me dijo “papi, la verdad que has sido bastante pelotudo en regalar todos los trofeos, podríamos armar un museo”. Pero somos así, mi señora es odontóloga y no tiene un cuadro de un implante… Tuve suerte y sigo jugando hasta los 45. Mis hijos, cuando empezaron a tomar conciencia de lo que yo era, fue cuando más empecé a perder, y lo tomé más como un aprendizaje hacia ellos, porque en la vida real vas a perder más veces de la que vas a ganar.

Fernando Belasteguín, el mejor jugador de la historia.Fernando Belasteguín, el mejor jugador de la historia.

-Pero te disfrutaron…

-Cuando yo era el número 1 me disfrutaron, teniéndolo claro, dos años de los de los 16. Y en los últimos años yo he perdido más de lo que he ganado, y me han visto pasarlo mal con lesiones. Pero con lo de los trofeos y eso, viste, yo podría tener todos los trofeos, pero si soy un mal padre… No hace falta para que mi hijo me quiera. O decirle yo soy tu papá, el campeón. Le doy más valor a otras cosas.

 

 

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-Hay una frase de cabecera en tu familia…

-Desde que nació Fede, Sofía y después Bea, cada cada noche que estoy en mi casa les rasco la espalda como me rascaba mi abuela y todavía me rasca mi vieja, y les digo “te voy a ayudar en todo lo que necesites, te voy a cuidar toda la vida…”. Y cuando eran más chiquitos yo les decía: “Y un Belasteguín nunca se rinde”. Cuando fueron creciendo, esa frase la fueron completando ellos. Bueno, era el 2018 yo venía con el codo hecho pelota, me veían un poco triste. Y Sofi viene un día con el papelito y me trae la frase escrita, me tuve que ir a la pieza a llorar como loco. Y justo me lo guardo en el paletero, dos meses después me acuerdo en el Master (NdeR: lo ganó con Pablo Lima) y lo saco… Quedó una frase histórica, y Wilson en las paletas de mi colección se lo hizo escribir de puño y letra y lo puso en todas las paletas. Para mí es una esencia, como para decirle un Belasteguín nunca se rinde uso el apellido, pero le podría poner el apellido que sea para ir para adelante todo el rato.

Un Belasteguín nunca se rinde (la frase familiar).

 

 

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-¿Regalaste todos tus trofeos y recuerdos?

-Tengo uno solo: una camiseta de Johan Cruyff. En una fiesta sorpresa que me hicieron por mis 14 años de número uno, justo él ya había empezado con cáncer, y habíamos tenido una relación muy buena y vino a la comida. No se pudo quedar porque se tenía que ir a hacer quimio y me trajo una camiseta de la selección holandesa en la que él jugaba con el 14 manuscrito. Esa la tengo en casa.

Bela, Cruyff y la 14 que le regaló, lo único que guarda.Bela, Cruyff y la 14 que le regaló, lo único que guarda.

-Iniesta escribió el prólogo de tu libro, estuviste con Messi, sos amigo de Puyol…

–Con Carles soy amigo, me identifico mucho con él por la lucha. Hace poquito a Leo le hicieron una nota y dijo que le gustaba el pádel, lo mismo Carlitos Tevez apareciendo el otro día en Mar del Plata. El propio pádel nunca va a tener el tiempo suficiente para agradecerles lo que han hecho por nuestro deporte. Ellos son un parlante y llegan a gente que quizás no saben lo que es el pádel, pero gracias a que los siguen a ellos cuando ponen alguna fotito en redes sociales, cuando hacen alguna nota, lo conocen. Entonces, como parte del pádel, yo soy un agradecido a que semejantes personalidades nos ayuden a difundir el deporte.

Carles Puyol y Bela, amigos.Carles Puyol y Bela, amigos.

-¿Cómo está el desarrollo del pádel en la Argentina?

-Sé que la APA (Asociación Argentina de Pádel), a través de Santiago Brito, está haciendo un trabajo muy lindo, muy serio, pero como todo trabajo a nivel institucional, si querés medir un resultado tenés que medirlo a largo tiempo. Quizás hay veces que no se dan los resultados esperados en los mundiales. Y no es culpa de la APA, que está trabajando hace tres o cuatro años con Santiago de presidente. Vamos a darle tiempo, que trabajen tranquilos. Además tienen gente muy buena trabajando, como Cecilia Reiter, gente que sabe mucho de pádel, que va a ayudar al crecimiento del deporte. Argentina ha sido un semillero de talento muy grande sin tener las infraestructuras que ahora sí tiene la APA, que está haciendo inversiones a través de centros. Lo tenés a Tapia, que salió de Catamarca, por ejemplo.

Sé que la APA (Asociación Argentina de Pádel), a través de Santiago Brito, está haciendo un trabajo muy lindo, muy serio.

 

 

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-¿Vos te vas a involucrar?

-Habiendo tenido la suerte de que me fue muy bien, pero si no hubiera sido por gente de Pehuajó que me ayudó con un sponsor, que me daba para pagar el colectivo cuando tenía que venir a entrenar a Buenos Aires, habría sido imposible ser jugador profesional... Entonces voy a usar ese capital de contactos (muestra el celu) para tener una escuela de 20, 30 chicos que quieran desarrollar su carrera profesional. Siento la necesidad de hacerlo para darle la posibilidad a otros chicos como yo, que quizá cuando empezaron no la tenían.

Bela y Juan Tello, su pareja este año.Bela y Juan Tello, su pareja este año.

-¿Fue duro vivir tanto tiempo fuera de Pehuajó, lugar al que todos los años volvés?

-Yo creo que la vida es una continua toma de decisiones, lo que decimos un coste de oportunidad: por haber tomado una decisión te perdés otra o resignas otra. Sí tengo muy marcado a fuego no solo los momentos lindos, sino también los malos. Yo a mis abuelos los he despedido acá al final de enero con un beso y muchos años les volví a dar un beso en diciembre. Y a partir del 2017 mi abuelo y el 2018, mi abuela, les llevo una flor al cementerio; me despedí con un beso y el siguiente encuentro fue en el cementerio… Ese tipo de cosas te marcan mucho. Cuando era más joven, extrañaba y he llorado solo muchas veces, pero desde que tengo el sentimiento de padre, mucho más, porque empiezo a empatizar lo que mis papás pueden sentir cuando yo me voy. A mi señora, en diciembre, se termina el Master Final y la única condición que le pongo es que me voy a Pehuajó. Ella sabe que a mí me hace muy bien. Pero salgo de Pehuajó y los primeros 50, 80 kilómetros, ella me va dando pañuelos porque lloro como loco, y vas pensando si vale la pena. Después te secas las lágrimas, te subís al avión, llegas a España y empezás a entrenar.

 

 

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-¿Vale la pena?

-Durante el profesionalismo digo, dale, venga, dale, sí, vale la pena porque estoy enchufado, ya que necesito seguir mejorando para ser competitivo. Hay que ver cuando no juegue más el año que viene, cuando me vaya y no tenga que hacer la pretemporada, si es la misma respuesta.

-¿Y llegar a jugar el Mundial?

-Jugar con la Selección no se puede escribir. Entonces, me quedan seis meses de jugador profesional y cuatro meses y pico para llegar al Mundial (NdeR: del 28/10 al 2/11 en Qatar). Y es lo que me va a mover para, por lo menos, ponérselo difícil a los seleccionadores, para que digan "lo tenemos que llevar porque está jugando bien", sería increíble.

 

 

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-Te quedan seis meses de jugador y te estás despidiendo. ¿Qué sensaciones tuviste en Mar del Plata? Se nota que la gente te quiere…

-Hablando estos días con mi familia, con mis amigos, ni que me hubieran dado una hoja en blanco y me dijeran poné todo lo que querés que sea esta semana, pero no no lo hubiera escrito así ni en pedo. Hay gente que se ha hecho un tatuaje mío. Estábamos con un chico, Ezequiel, que tenía toda la cara mía en el brazo. Mi firma en los brazos, en las piernas, es un poco loco, no sé, ahora estamos con la gente, estoy hablando con vos. Pero uno cuando se queda solo es cuando no puede engañar a nadie, la sensación es tuya y yo no lo puedo explicar. Pero cuando todo termine voy a disfrutar todo, pero muchísimo y me voy a dar cuenta todo lo que hice. Ahora me tomé estos dos días que comí quizás más de lo que tenía que comer, como que me di estos dos días, pero yo estoy pensando en el torneo de Chile ya esta semana, te juro, Porque me exijo tanto para ser competitivo por la razón que hablábamos al principio, que no tengo tiempo para el disfrute porque, viste, quiero seguir siendo competitivo. Encima ahora tengo un compañero al lado muy bueno. En mi último año lo quiero aprovechar al Gato, que si no hubiera sido por él habría sido imposible estar jugando en cuartos de final en Mar del Plata. Porque yo hoy necesito al lado un tipo que juegue más que yo para poder estar con todos estos pibes jugando. Pero cuando deje y baje la máquina, estoy segurísimo de que voy a hacer así, voy a mirar para atrás y voy a estar muy, muy contento.

 

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