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AGROPECUARIAS

Preocupan los números de la producción de soja: esta campaña sería la peor de últimos 23 años

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Hay preocupación en el agro y eso se puede ver a través de los números que arrojó la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), que en su último informe volvió a recortar la estimación de producción de soja en cuatro millones de toneladas con respecto a la semana anterior, pasando así de 29 millones a 25 millones de toneladas.

Así, la actual campaña queda ubicada solo por encima de la producción de 20,1 millones de toneladas producida en el ciclo 1999/2000. Estos números sin dudas generan una gran preocupación debido a la extrema sequía.

“La ausencia de precipitaciones sobre los núcleos sojeros del centro del área agrícola, heladas tempranas durante mediados del mes de febrero y temperaturas medias por encima a los promedios durante etapas críticas para la definición de los rendimientos reducen a 25 millones de toneladas nuestra estimación de producción de soja”, señaló el informe de la Bolsa de Cereales.

Por otro lado, la entidad bursátil también redujo la previsión de cosecha de maíz en 1,5 millones de toneladas, de 37,5 millones a 36 millones de toneladas. En este sentido destacaron que “continúan siendo afectados por las altas temperaturas”.

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Suspenden por cuatro meses más la resolución de Vidal sobre agroquímicos

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El Gobierno bonaerense decidió prorrogar por cuatro meses más la suspensión de la resolución 246/18 sobre pautas de aplicación de agroquímicos, una medida dictada en 2018 por la administración de María Eugenia Vidal que tras fuertes polémicas fue dejada sin efecto por esa misma gestión.

La nueva prórroga de la suspensión fue determinada por la resolución 131/23 del Ministerio de Desarrollo Agrario, que lleva como fecha el 1 de marzo. La decisión se toma “atento a la necesidad de extender el plazo requerido para la adecuación de los criterios normativos que con sustento técnicocientífico y resultantes del proceso participativo se propician, producto del trabajo desarrollado desde la creación del Observatorio Técnico de Agroquímicos (OTA)”.

La 246 fue dictada a fines de 2018 por la entonces cartera de Agroindustria vidalista. La normativa (más permisiva que muchas ordenanzas municipales) cosechó rápidamente fuertes críticas de organizaciones ambientalistas porque no establecía distancias de prohibición para fumigaciones y limitaba las aplicaciones en las inmediaciones de escuelas sólo en horario escolar.

Luego del rechazo, el mismo gobierno de Vidal decidió suspenderla en febrero de 2019 (cuando iba a entrar en vigencia) por un año y crear un equipo interdisciplinario para elaborar un protocolo. Además, modificó el punto vinculado a las escuelas y llamó a los productores a “abstenerse en forma total de realizar aplicaciones y pulverizaciones de fitosanitarios” en las inmediaciones de estos establecimientos.

Tras el cambio de gestión, el gobierno de Axel Kicillof prorrogó la suspensión en 2020 y creó una mesa de trabajo entre el Ministerio de Desarrollo Agrario, el Ministerio de Salud, el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (hoy Ministerio de Ambiente) y la Autoridad del Agua (ADA), mientras que conformó el OTA.

En el marco del trabajo interdisciplinario, la suspensión de la 246 se fue prorrogando sucesivamente, por lo que lleva más de cuatro años sin entrar en vigencia.

En la última resolución, Provincia recordó que mientras tanto se viene avanzando en distintas cuestiones como en el “sistema de gestión integral de la receta agronómica digital a través de la incorporación al sistema digital del remito y el Acta de Condiciones Técnicas de trabajo”, en la “verificación de las máquinas de aplicación” y en “la continuidad de la realización de las jornadas participativas en el territorio de la provincia de Buenos Aires en el marco del OTA”.

En esa línea también, tal como informó DIB, el Gobierno provincial creó en agosto pasado también un “proyecto de georreferenciación de las restricciones territoriales a las aplicaciones de agroquímicos” para mapear las normativas vigentes. (DIB)

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Estiman pérdidas catastróficas en la soja y el maíz

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La sequía que afecta a Entre Ríos, calificada como la peor de los últimos 60 años, las altas temperaturas y las lluvias muy por debajo de los registros normales históricos, provocaron efectos negativos en la producción agropecuaria de esa provincia, donde se prevén pérdidas de US$ 600 millones entre la soja y el maíz, advirtió la Bolsa de Cereales entrerriana.

El 2022, según la Bolsa, fue el año “más seco de los últimos sesenta” períodos, y el trienio 2020/21/22, se destaca como el más seco “jamás observado”. Los registros pluviales en Entre Ríos se posicionan entre los diez más bajos de los últimos 60 años, con lluvias hasta seis veces menores a lo normal.

Ese escenario, y las temperaturas por encima de los valores normales, provocó una casi nulidad de reservas hídricas y un marcado avance de la sequía en el suelo entrerriano, con retraso de siembras, resiembras, y fuertes consecuencias sobre los cultivos.
“DÍA A DÍA LA SOJA EXPERIMENTA PÉRDIDAS EN EL RENDIMIENTO POTENCIAL”

El estado fenológico de la gran mayoría de la oleaginosa está en etapas reproductivas, donde se evidencia un constante aborto de flores y chauchas, ya que la soja no logra avanzar en el desarrollo y permanece entre inicio y fin de formación de vainas (R3 a R4).

De las 843.000 hectáreas sembradas entre primera y segunda, sólo el 3% presenta muy buen estado fenológico; un 13% permanece en buena condición; el 60% está entre regular y mal estado; y un 24% se perdió por las condiciones climáticas.

Al analizar las imágenes satelitales a través del Índice de vegetación de diferencia normalizada (NDVI, por sus siglas en inglés) que señala el verdor, densidad y salud de la vegetación, la Bolsa proyecta un rendimiento promedio de la soja de 250 kilos por hectárea.

En los ciclos agrícolas 2008/09 y 2017/18, los de menor rendimiento de la soja que se tiene registro, el valor promedio de NDVI se ubicó cercano a 0,55 (con vegetación sana y densa debería estar por encima de 0,5), pero el promedio de enero y febrero 2022/23 es de 0,46.

Por eso, la entidad bursátil consideró a la vegetación de la provincia “muy estresada y cercana a la senescencia”.

Considerando un rendimiento de indiferencia para la soja de 1.838 kilogramos por hectárea, Entre Ríos prevé una pérdida por hectárea sembrada de 1.588 kilos, lo que estima una pérdida de US$ 430 millones en toda la provincia.

Por otra parte, la Bolsa detalló que ya se cosechó el 79% de las 378.900 hectáreas implantadas con maíz de primera, con un rendimiento promedio de 2.000 kilos por hectárea, un 38% (1.217 kilos por hectárea) menos que el ciclo pasado y 64% menor (3.591) que el promedio de los últimos cinco ciclos.

Unas 50.000 hectáreas (13% del total) no fueron cosechadas para grano comercial debido a que se destinaron al consumo animal o se dieron por perdidas, lo que proyecta una producción cercana a las 657.800 toneladas, 54% menor (780.995 toneladas) al año pasado.

Finalmente, se estimó un rendimiento de indiferencia de 3.940 kilos por hectárea, por lo que se proyecta una pérdida equivalente a US$ 170 millones.

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Desde Carbap recomiendan conservar la mercadería en los campos y venderla a medida de las necesidades

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“Estamos a pocos días de comenzar la cosecha de maíz y soja de lo que será seguramente una de las peores de la historia por acción de una sequía extrema. En tal sentido es que desde Carbap sugerimos a los productores que defiendan el valor de su mercadería, y entendemos que una manera de hacerlo es no realizar entregas de cereal bajo la modalidad ‘A fijar’”, remarcaron.

“TRAMPA”

A través de un comunicado titulado “La Trampa de la entrega a fijar”, desde Carbap recomendaron a los productores una serie de cuestiones a la hora de vender u mercadería. Entre ellas sugieren conservarla en los campos y no entregarla a acopiadores no exportadores bajo la modalidad de “pecio a fijar”. Y fundamentaron por qué adoptar esa medida.

En el comunicado se señala: “Debido a las frecuentes intervenciones del Gobierno en el mercado de granos que solo termina impactando en un menor precio que recibe el productor, y que deja una enorme diferencia que queda a favor de los sectores exportadores, desde la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa recomendamos a los productores que tengan la mercadería en su poder, y comercialicen lentamente de acuerdo con sus necesidades financieras”.

“Recordemos que tenemos, fideicomisos, dólar soja, volúmenes de equilibrio, cupos, reprogramación de contratos de exportaciones de trigo y maíz, y que en la práctica significa cierres de exportaciones”, señalaron, para añadir: “Debido a los cambios constantes en las reglas de juego por parte del Gobierno, cuando uno entrega ‘a fijar’ pierde mucho poder a la hora de defender el valor de su mercadería”.

“Estamos a pocos días de comenzar la cosecha de maíz y soja de lo que será seguramente una de las peores de la historia por acción de una sequía extrema. En tal sentido es que desde Carbap sugerimos a los productores que defiendan el valor de su mercadería, y entendemos que una manera de hacerlo es no realizar entregas de cereal bajo la modalidad ‘A fijar’”, remarcaron.

RECOMENDACIÓN

Consultado por La Opinión de Trenque Lauquen, Pablo Ginestet, autor del comunicado publicado por la entidad, explicó que en el mismo “se recomienda a los productores no entregar mercadería a fijar”. “Eso significa que un productor le entrega a un exportador generalmente, o a algunos acopios, la soja sin precio y después van poniendo el precio en la medida que necesite la plata. Y generalmente se dice, por ejemplo, tenés tiempo para fijar el precio de acá a fin de año. Entonces uno entrega la mercadería y va fijando el precio. Ese precio no está claro cómo se determina y siempre lo termina fijando a quien vos le entregaste la mercadería”, comentó.

En este sentido el entrevistado añadió que “este año en particular los exportadores dicen que la mercadería fijada a entregar vale 80 mil pesos y ese mismo exportador que salía a buscar soja al mercado, es decir a los productores que la tienen en el campo, le paga 90 mil pesos. Y ahí hay una diferencia de 15 por ciento entre el valor real de la soja en el mercado y lo que aquellos que tenían la mercaderia a fijar te decían que valía y te ponían ese precio”. “Entonces había un abuso muy grande”, agregó.

Ademas Ginestet remarcó: “Eso es lo que le estamos marcando a los productores que tengan en cuenta este año, que habrá escasez a causa de una sequía nunca vista”.

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